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Viajar 3.5: Lejos del ruido mundano

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Dos semanas atrás, el tema de mi blog fue acerca de mantener y ampliar el nicho de mercado de Nosara. Esta semana continuo esta discusión con más contexto y detalle.

Tal vez Ambleside, en el distrito de Los Lagos de Inglaterra, sea un buen lugar para comenzar. Ese paisaje virgen mantuvo su equilibrio mientras la civilización occidental marcó la desaparición de la vida silvestre y el nacimiento de los tiempos modernos. Fue un lugar y momento en la historia en el cual el gobierno, comercio, las artes y ciencias comenzaron a converger, introduciendo una visión idealizada de la mecanización y la era industrial. En 1884, y en oposición a la construcción de un ferrocarril en el distrito de Los Lagos, William Wordsworth publicó un soneto – “Del ferrocarril proyectado de Kendal y Windermere” —que iniciaba con la frase “Es que no hay rincón de la campiña inglesa que esté segura/del asalto temerario?” Poco después, se dirigió al editor del Morning Post, “la esencia de la campiña es su belleza”, temiendo que el ferrocarril fuera a destruir aquello mismo que iba a servir al construirse.  

La respuesta a estos argumentos vino del muy democrático embajador de EE.UU. ante la Corte de St. James, Edward Everett, uno de los hombres más elocuentes de su tiempo, quien declaró,

“La tranquilidad de algunos lugares podría ser perturbada, pero cientos de sitios tranquilos se volverán accesibles. El bullicio de la estación podría tomar el lugar del silencio druídico de alguna celda ensombrecida; pero ¿Santo Cielo? Señor, ¡cuantos de estos arcos verdes de catedral, entrelazados por la mano de Dios en nuestros bosques sin senderos, se abrirán para la adoración agradecida del hombre por estos medios de comunicación”!



Everett agregó que el ferrocarril pondría la costa y montañas

“al alcance, no solo de una veintena de turistas en paseos de lujo, sino de la mayoría de la población, que tiene sentidos y gustos tan agudos como el más agudo. Usted lo abre, con toda su influencia calmante y que humaniza, a los miles que, de no ser por sus ferrocarriles y barcos de vapor, habrían vivido y muerto sin haber respirado el aire reparador de las montañas”.

Cuando los viajes de placer hicieron su primera aparición, eran estrictamente para la clase alta, si no para la realeza. Extravagantes casa de campo se construyeron en Inglaterra, Francia e Italia conforme mejoraron los caminos, disminuyeron los tiempos de viaje y aumentaron la comodidad y seguridad. Los patrones estacionales y las tradiciones anfitrión-huésped surgieron y evolucionaron hasta convertirse en el Grand Tour y los fines de semana de vacaciones con fiestas, banquetes, justas y torneos, ferias, juegos y deportes, cacería y cetrería. Conforme la riqueza se expandió a los comerciantes, entonces la clase trabajadora, los bienes de lujo, la hospitalidad comercial y una nueva apreciación de lo sublime provocaron una fiebre de viajes a finales del siglo 18.  

Viajar 2.0 inició con la llegada del vapor para que los barcos pudieran moverse contra la corriente y con los vagones sobre rieles, abriendo la puerta al turismo de masas y al resort, u hotel, de playa, ampliado un siglo más tarde por el automóvil familiar, la fotografía en color y el alojamiento con autoservicio. La versión actual es el hotel todo incluido (tenemos más de 100 solo aquí en Guanacaste) y el crucero, cada uno amarrando a cientos, incluso miles, de turistas a la vez.

La Nosara de hace casi cuatro décadas fue uno de los destinos pioneros de Viajar 3.0, que comenzó con el Día de la Tierra y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente en 1972, para después graduarse como un nicho de mercado del ecoturismo.

Aquellos que estudian la sociología del turismo se enfocan en las personas y no en los lugares. “Lo que algunos pueden disfrutar en libertad, la multitud necesariamente lo destruye”, comentó un académico en alusión a Wordsworth. En esencia, la literatura divide a aquellos que disfrutan de la sociabilidad y convivencia abarrotada de los que buscan la soledad romántica y los ambientes prístinos.

Actualmente podemos ver esta transformación en lugares a nuestro norte y sur—casitas tranquilas al lado del mar para desconectarse de todo—convertidas en hoteles dirigidos al turismo de masas con congestión, vida nocturna ruidosa y una costa contaminada con problemas significativos de abastecimiento de agua y aguas negras. Mediante la creación de enclaves cerrados, en estos lugares el turista sólo ve un paisaje fabricado, evitando el desorden de la naturaleza.

Viajar 3.5 ha surgido como un nicho dentro de un nicho conforme la generación de los baby boomers se retira, a medida que Internet permite el teletrabajo y conforme las familias de clase alta buscan ambientes sanos en donde criar a sus hijos. La Nosara salvaje de antaño ya no existe, pero conserva una comunión suficiente con la naturaleza y la libertad de la congestión que le permite ofrecer una experiencia poco frecuente para sus visitantes y residentes, combinando las comodidades con las vistas serenas e inmaculadas y sociabilidad suficiente para la población residente y visitante, compuesta en su mayoría por graduados universitarios de clase media.

Una y otra vez he visto lugares que solían ser vírgenes, como los Outer Banks de Carolina del Norte, la Costa Dálmata, los resorts en la costa inglesa o Florencia en Toscana, descender hasta convertirse en sitios abarrotados que sirven de marco para el turismo de masas. Unos pocos se hacen ricos, los visitantes toman fotos para sus páginas de Facebook y los antiguos barrios residenciales tranquilos se convierten en lugares incontenibles con poco respeto por la vida domestica o el límite de las 10 de la noche para la música.

¿Es exagerado decir que Nosara está en una encrucijada?

El establecimiento de Viajar 3.5 ha sido un proceso lento y orgánico con un mínimo de inversión especulativa apalancada y una mayoría de empresas dirigidas por sus propietarios y viviendas ocupadas por sus dueños. Si nos movemos con la multitud, estaremos muy conglomerados. Si tratamos de evitar a la multitud, debemos planificar cuidadosamente mientras nos movemos lenta y deliberadamente para administrar el crecimiento. El futuro está en nuestras manos, en la encrucijada de vectores marcados por la sociabilidad entusiasta multitudinaria o la soledad romántica.

Y…

Felicidades a Playa Pelada, quien fue galardonada por primera vez con la Bandera Azul Ecológica de Costa Rica, otorgándole dos estrellas.

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