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Sámara, ¿el París de Guanacaste?

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Los anunciantes y empresas de Turismo promocionan intensamente los pueblos de playa guancastecos a los turistas. Algunos amigos que están planeando un primer viaje a Costa Rica, me preguntan a menudo cuál es la diferencia entre un pueblo u otro. Cuando respondo a sus preguntas, intento comparar cada pueblo con un lugar con que están familiarizados los visitantes. ¿Tamarindo? Ft. Lauderdale, Florida, en las vacaciones de primavera. ¿Nosara? Sedona, Arizona con surf. ¿Y Sámara? Sámara es París disfrazada como una ciudad de playa somnolienta.

Sámara no es el París moderno de los diplomáticos, los disturbios sociales y la intriga, sino que es más como el París de Ernest Hemingway «París era una fiesta” (A Moveable Feast). Un lugar donde artistas y escritores se mezclan con gente de todas las profesiones para tener experiencias que, en las manos correctas, se convierten en inspiraciones, que se convierten en algo maravilloso… o eso esperamos.

Ernest Hemingway se hubiera sentido como en casa, probablemente pasando el tiempo en los bares de la playa y montando toros cuando llegan las fiestas al pueblo. Me pregunto si él habría surfeado.

Nuestra pequeña Sámara ha generado tres grupos de escritores en tres idiomas diferentes. Los hablantes de inglés se reúnen para escribir y compartir sus trabajos en Luv Burger en el Patio Colonial. Los franceses se reúnen en Bohemia café y los hispanohablantes están en el Natural Center una vez por semana. Autores publicados vienen aquí a escribir y a reescribir. Periodistas llegan a tomar un descanso de la vida cotidiana y a escribir ficción. Memorias enteras están fluyendo por el pueblo.

Murry Taylor trabajó en tres libros viviendo en Sámara. El primero, «Saltando el fuego» (Jumping Fire) es la historia de su vida como un bombero que salta en paracaídas sobre incendios forestales en Alaska y en otros lugares remotos, durante 27 años de trabajo. El segundo, «El ritmo de las hojas» (The Rhythm of Leafs), es una desgarradora obra de ficción que representa los efectos de la actual división política de los Estados Unidos, en una familia que vive en una pequeña comunidad. Uno de sus personajes, el más inteligente por supuesto, ha pasado algo de tiempo en Sámara. El tercer libro de Murry, «Saltadores de fuego: un poco locos”, (More or Less Crazy, the Smokejumpers) es una mirada humorística a lo que sucede cuando un grupo de locos dedican su vida a una profesión que requiere trabajo en equipo, resistencia y un retorcido sentido del humor.

El pintor Matisse también vive en Sámara, en la persona de Jaime Koss. Jaime tiene una galería y estudio en la playa, a medio camino entre el centro de Sámara y Matapalo. Es un gran fan de Picasso, pero tiene el alma y la pasión por el color de Matisse. Su jardín durante mucho tiempo ha sido un lugar para personas que buscan conversación intelectual con una taza de café y, si tiene suerte, un trozo de su pastel de chocolate al Ron.

¿Qué es París sin moda? El Restaurante Tabanuco recientemente fue convertido en una pasarela del Fashion Week para un show de ropa local y joyería con trabajo de cristal al estilo de Milán, Italia. A lo largo de la calle que va a la playa, hay varios diseñadores de ropa. En vez de Cartier, tenemos a Cocotales donde Carlos diseña y fabrica joyería elegante para una hermosa playa.

Estudiantes de todo el mundo se reúnen aquí para estudiar español y la cultura tica, para tener una aventura, para encontrar el amor o por lo menos un poco de romance. Hay soñadores que abren pequeños cafés donde pueden pintar o componer durante la temporada baja, o discutir ideas geniales con amigos y visitantes. Extranjeros de todas partes vienen a ocultarse o a encontrarse.

Si esta en Sámara y no ve a París, deténgase un minuto, escuche y vea lo que está pasando a su alrededor y déjese llevar. Temprano en la mañana verá a ciclistas llegando a su casa con baguettes frescas aún calientes del horno. Oirá francés y probablemente una media docena de otros idiomas. Y si mira hacia arriba, en el centro de la ciudad junto a la escuela primaria, verá la Torre Eiffel… si entrecierra los ojos… y usa su imaginación.

Si no tiene imaginación verá a una torre de teléfono celular, pero vamos! Mire con los ojos apenas cerrados. Déjese ver. París en la playa.

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