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Investigadores en Guanacaste buscan validar detección de COVID-19 en saliva

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El hisopo de unos 15 centímetros entra en uno de los orificios de mi nariz hasta lo más profundo de la cavidad nasal. Contra todo instinto corporal, contengo las ganas de estornudar o intervenir para sacarlo lo más pronto posible. El médico lo gira durante unos 10 segundos antes de retirarlo. Se siente como una eternidad. Un respiro fugaz y a la siguiente fosa nasal.

Si vos también te has realizado la prueba de hisopado nasofaríngeo u orofaríngea de coronavirus, sabés la incomodidad de la que hablo. Pero eso podría cambiar para nuestro país con la aprobación del procesamiento de saliva para detectar la COVID-19. 

Un grupo de investigadores de la Agencia Costarricense de Investigaciones Biomédicas (ACIB), ubicada en Liberia, quiere validar ante el Ministerio de Salud ese método ya utilizado en países como Estados Unidos, Alemania, Australia y Japón. 

No es novedoso allá [en esos países], pero ¿qué pasa? Se requiere una demostración nacional de que esa técnica o muestra es válida”, explica el investigador principal del estudio, Bernal Cortés. 

Además de que es menos invasiva con el paciente, la prueba por saliva tiene un par de ventajas más: no requiere exposición del personal médico para tomarla e implica el ahorro de algunos recursos, como por ejemplo, los hisopos, el personal que muestrea y el equipo de protección que debe utilizar.

El procedimiento impulsado por la ACIB, eso sí, no implica mayor rapidez en el resultado porque, al igual que las muestras de hisopado, pasa por el análisis en reacción de cadena polimerasa (RT-PCR). 

El estudio de la ACIB no es el único que se realiza en el país para buscar alternativas de detección de la COVID-19. La Universidad de Costa Rica, con apoyo del Tecnológico (TEC) y la Universidad Nacional (UNA), también están desarrollando una metodología con el uso de saliva para identificar la enfermedad.

Se llama RT-LAMP y permite tener resultados en menos de una hora y sin equipo sofisticado para hacer el análisis de la muestra de saliva. Cada muestra de saliva se calienta a 95° grados Celsius y cambia de color dependiendo del resultado: amarillo si es positivo y rojo si es negativo.

La UCR también investiga la detección de COVID-19 en la saliva a través de un procesamiento llamado RT-LAMP, que permite tener resultados en menos de una hora y sin equipo sofisticado para hacer el análisis de la prueba. Cada muestra de saliva se calienta a 95° grados Celsius y cambia de color dependiendo del resultado: amarillo si es positivo y rojo si es negativo. Foto: Karla Richmond, Universidad de Costa Rica.

VÁLIDO

La ACIB inició en enero el estudio que llamaron VÁLIDO. Para ello, le toman muestras de saliva a 100 personas infectadas y a 100 personas sanas —todas mayores de 18 años—. En este momento, todavía necesitan muestrear a unas 50 personas con diagnósticos recientes (de uno a cinco días).

Si vos, algún conocido o familiar acaba de ser diagnosticado con COVID-19 y quiere participar en el estudio, solo debe llamar al 2668-1128.

Los investigadores del estudio hacen una visita domicliar y le toman a los participantes una muestra de saliva y otra de hisopado nasofaríngeo. Cada muestra —tanto la de saliva como la de hisopado— pasa por el mismo análisis de PCR. 

“Así podemos comparar la saliva con el hisopado y presentar los resultados ante el Ministerio de Salud para validarnos como un laboratorio que puede realizar la PCR pero en una muestra de saliva y no solo en un hisopado”, explica Cortés. 

¿Es confiable una muestra de saliva?

La precisión de los resultados que arroja el análisis de saliva puede variar dependiendo del momento de infección en que se toma la muestra y del tipo de procesamiento, sobre todo para los falsos negativos. 

Hasta el momento, la evidencia científica apunta a que la carga viral en la saliva es suficiente para tener un resultado PCR positivo posterior a los cinco días, igual a un PCR de hisopado. Así lo explica el epidemiólogo de la UNA, Juan José Romero, quien es parte del equipo de investigadores universitarios que también estudian las muestras de saliva pero con el procesamiento RT-LAMP. 

Según el epidemiólogo, el procesamiento de saliva en PCR debería tener un resultado idéntico al de hisopado. “Sin embargo, hay muy pocos estudios que los comparen, por eso es que la ACIB quiere hacerlo”, apunta.

Con el RT-LAMP, una muestra tomada después del día sexto de infección tiene resultados muy parecidos al PCR, dice Romero.

Pero resulta que precisamente como en la saliva hay un poquito menos de partículas virales que las que hay en el fondo nasofaríngeo, es posible que haya más falsos negativos en el LAMP. Cerca del 8-10%”, agrega.

Según su criterio, la prueba LAMP en saliva tiene el objetivo de utilizarse para testeos masivos, con la ventaja de que cada una vale entre ¢6.000 y ¢9.000 ($10 o $15). “Pero los resultados negativos altamente sospechosos de ser falsos negativos, se pasarían al PCR”, reconoce.

Para fines investigativos y sociales

Con los resultados del estudio VÁLIDO, la ACIB no pretende vender los análisis PCR de saliva a la población general, pues es una agencia sin fines de lucro. La idea de los investigadores es que su laboratorio en Guanacaste tenga la aprobación del análisis de COVID-19 en saliva para continuar investigando y luchando contra la enfermedad.

De hecho, almacenarán una parte de las muestras de saliva tomadas para el estudio con el objetivo de ponerlas a disposición de otros investigadores que quieran validar también sus propias pruebas para detectar el coronavirus. 

Otro de sus intereses es ofrecerlas para fines sociales.

 Nuestro interés es ofrecer a organizaciones o a grupos un servicio de testing. ¿Cómo qué?”, explica el investigador. “A las escuelas, por ejemplo, sería muy bueno ofrecerles análisis usando pulles”. 

Con pulles, Cortés se refiere a un proceso en el que toman muestras de saliva de varias personas y las analizan en colectivo. “En el pull lo que yo hago es que, en vez de analizar uno por uno, pruebo una única muestra de salivas mezcladas y, si dan negativo, solo hice una prueba. Ahorré tiempo y recursos”, explica. 

Vacunación y… ¿más pruebas?

Según datos al 1 de marzo de este 2021, el personal de salud de todo el país ya ha aplicado 149.812 dosis de las vacunas. En la región Chorotega se han aplicado 12.595, para una tasa de vacunación de 2.70 por cada 100 habitantes. 

Sin embargo, las autoridades del país y de la Organización Mundial de la Salud (OMS) han dicho que las vacunas no son garantía de que la pandemia acabará porque, por una parte, tomará tiempo alcanzar la inmunidad de rebaño o colectiva y, por otra, una persona vacunada aún tiene posibilidades de contraer y transmitir el virus. 

“Incluso cuando las vacunas comiencen a proteger a los más vulnerables, no lograremos ningún nivel de inmunidad de la población con inmunidad colectiva en 2021”, explicó en una conferencia de prensa en enero, la científica de la OMS, Soumya Swaminathan. 

Para Cortés, hay otro punto importante: “No sabemos por cuánto tiempo protege la vacuna”.

El investigador de la ACIB reconoce la importancia de que varias entidades realicen investigaciones para luchar contra el COVID-19. Además, tiene un convencimiento: “Estamos a la par del laboratorio Franklin Chan y, como ellos, compartimos la creencia de hacer tecnología y ciencia en Guanacaste”. 

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