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200 personas en Los Andes, La Cruz, viven la pandemia sin agua potable

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GuanaData, un proyecto de La Voz de Guanacaste, investiga el presupuesto público de seis municipalidades del país, entre ellas La Cruz. ¿Qué van a leer en esta investigación? 

  • Los vecinos de Los Andes, en el cantón de La Cruz, carecen de agua potable en sus casas. Tras un recorte de presupuesto de casi ¢1.000 millones para el 2021, la alcaldía está en la búsqueda de convenios internacionales que otorguen los fondos para construir el acueducto. 
  • Desde el 2009, la Municipalidad de La Cruz tiene un presupuesto de ¢9 millones para construir un nuevo acueducto. Sin embargo, no puede ejecutarlo pues es insuficiente para completar la obra. Tampoco destinó recursos adicionales para el 2021.

Cuando era una niña, Lidieth Espinoza solía creer de que todos los hogares costarricenses hervían el agua antes de cocinar o cada vez que alguien tenía sed. A sus 18 años escuchó que la municipalidad construiría un acueducto y desde entonces entendió la peculiaridad que vivía su comunidad. Hoy, con 29 años, Lidieth y todos los vecinos de Los Andes en el distrito La Garita, siguen sin tener acceso a agua potable. 

“El problema del agua en Los Andes es algo de toda la vida. El agua que nos llega a la casa es de una naciente que no es potable y viene de una finca. Además, varias casas la compartimos entonces se acaba rápido en el día. Últimamente, la afectación ha sido mayor porque antes había más vegetación, pero como talaron, en los veranos no tenemos ni esa naciente”, describió Lidieth a GuanaData en una entrevista telefónica.

En el cantón de La Cruz, como en la gran mayoría del país, el ente encargado de proveer agua es el Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA). Además, en poblados alejados del centro, como el distrito de La Garita, existen acueductos rurales manejados por las Asociaciones administradoras de los Sistemas de Acueductos y Alcantarillados Comunales (Asadas). La zona de los Andes carece de una organización comunal de este tipo, que impulse el abastecimiento de agua potable. 

La municipalidad de La Cruz conoce esta problemática. Desde el 2009, el Concejo de Distrito de La Garita solicitó ¢9 millones a la municipalidad para presupuestar y construir, finalmente, el acueducto. No obstante, cuando el Concejo de Distrito y el municipal aprobaron este monto, ninguno consideró el costo de los materiales, la mano de obra ni el mantenimiento. 

Tampoco tomaron en cuenta que necesitaban estudios técnicos para localizar las nacientes y quebradas de las que podían sacar agua, o bien, certificar que la apertura de los pozos no tendría un impacto ambiental negativo. 

“Para ese momento la ley no era tan estricta, entonces como una forma de agilizar y lograr que las necesidades de las comunidades se cumplieran, los Concejos de Distrito podían hacer solicitudes más informales. Por supuesto, ahora para nosotros es muy notorio que ese monto no alcanza para la obra”, afirmó Karla Valverde, encargada de planificación de la Municipalidad de La Cruz desde hace cinco años. 

Valverde también explicó a GuanaData que la solicitud original provino del Concejo de Distrito y fue dirigida a un acueducto rural, por lo tanto, la municipalidad no puede desembolsar el dinero y desarrollar el proyecto. Solamente puede transferir los recursos a las Asociaciones de Desarrollo, en donde opera el Concejo de Distrito, para que sean estas las que ejecuten; y debe transferir el monto total.

“Para esta administración es sumamente importante que toda La Cruz tenga agua. Lo que está haciendo la municipalidad en este momento es gestionar iniciativas de donaciones o convenios internacionales que nos aporten el resto del dinero que ocupamos. El presupuesto del siguiente año se redujo en casi ¢1.000 millones, entonces es imposible para la municipalidad poner el resto”, aseveró Valverde.  

Valverde admitió a GuanaData que la municipalidad tampoco ha puesto un enfoque especial en Los Andes. En cambio, concentró sus esfuerzos en construir otros acueductos más pequeños en donde los requerimientos técnicos y la población eran menores, como el de Piedras Azules en Santa Cecilia. Además, actualmente la municipalidad desconoce cuánto dinero se necesita para abastecer de agua potable a Los Andes. 

En busca de que los ¢9 millones sean invertidos dentro de Los Andes, el Concejo de Distrito de La Garita solicitó que el dinero sea utilizado en reparaciones del comedor escolar. 

Una pandemia sin agua potable

La comunidad de Los Andes carga un lastre de años de frustración por la falta de agua potable, pero su preocupación creció con la llegada del COVID-19. En la fotografía, Piedras Azules, otra comunidad del cantón, vive el proceso de construcción del acueducto que les dotará de agua. Crédito: Municipalidad de La Cruz.

En Costa Rica, existen cuatro entes que operan el servicio de agua potable: el AyA, que da el servicio al  49,2% de la población, incluido el cantón de La Cruz; las municipalidades, que cubren al 14,7%, la Empresa de Servicios Públicos de Heredia con un 4,6%; y las Asadas, con un 31,6%, de acuerdo con datos del AyA brindados a GuanaData. 

Las Asadas son grupos comunitarios que funcionan como organizaciones sin fines de lucro y administran los sistemas de acueducto y alcantarillado comunales con el apoyo y coordinación del AyA. Usualmente, operan en zonas alejadas de los centro cantonales y la muni puede transferirles fondos, a través de convenios con las Asociaciones de Desarrollo Integral de cada distrito, como el caso de la Garita centro. En Los Andes aún no existe una Asada.

“A nosotros nos hace falta tener esa organización comunal porque si fuera así, entonces podríamos pelear por el acueducto a través de ellos. Yo creo que como llevamos desde siempre sin agua, las personas se han acostumbrado a vivir así”, argumenta Lidieth, vecina de la zona. 

Lidieth describe Los Andes como un pueblo escondido. 

Saliendo desde Nicoya centro, es necesario manejar tres horas y media para llegar a la comunidad. Este estimado de tiempo es engañoso y puede ser más largo cuando llueve porque el camino de lastre hace el movimiento de los carros más lento y temerario. Aquí viven alrededor de 200 personas, incluida una población importante de niños y personas adultas mayores. 

A ninguna casa llega agua potable. A través de mangueras, tuberías improvisadas y sin sistemas de filtrado, los residentes conectan sus hogares a diferentes nacientes que provienen de zonas ganaderas y pasan por los establos de diversos animales. En promedio, los dueños de las fincas pueden limpiar esos establos solo una vez a la semana. 

Quienes no tienen una naciente cerca, deben caminar hasta las quebradas. Dependiendo de donde se ubique la casa, en promedio una persona debe caminar 300 metros cada vez que necesita bañarse, lavar ropa, juntar agua para cocinar o bien, tiene sed. 

Lidieth cuenta que este panorama siempre ha sido frustrante, pero su preocupación creció con la llegada de la pandemia del COVID-19. En medio de la crisis sanitaria, la necesidad de agua potable fue inminente.

“A mi casa por dicha llega la naciente de Hacienda la Montaña (una finca de la zona). Ahora que mi mamá estuvo enferma, por ser adulta mayor, yo hice el esfuerzo y estuve comprando botellas de agua, pero sale demasiado caro todos los días”, explicó a GuanaData. 

Alexander Martinez, vecino los Andes comparte esta intranquilidad. 

“Yo siento que todo el pueblo se ha cuidado. Nosotros nos hemos quedado en casa y usamos mascarillas, pero el agua siempre va a ser un problema. En mi casa tengo dos hijas pequeñas, una de 3 años, que por necesidad, igual tienen que tomar agua de naciente. Yo tengo la idea de que, aunque no sea potable, el cuerpo se acostumbra y rechaza lo malo”, dijo Alexander. 

Guanadata intentó contactar al Ministerio de Salud y la CCSS para conocer si la carencia de este líquido tiene implicaciones de salud en estas zonas, pero no obtuvo respuesta. Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya ha señalado en repetidas ocasiones que el consumo de agua no potable puede ser el detonante de enfermedades crónicas en los riñones, anemias, hepatitis y malnutrición. 

Con el recorte de presupuesto municipal para el 2021, la municipalidad admite que no puede prometer agua limpia para los Andes en este año. Esto deja a la comunidad sin otra opción que seguir consumiendo agua no apta para el consumo humano. 

¿Por qué la municipalidad no ha construido el acueducto?

La Municipalidad de La Cruz admite que no puede prometer agua limpia para la comunidad de Los Andes en este año, debido al recorte del presupuesto. Crédito: Municipalidad de La Cruz.

La municipalidad de La Cruz tiene ¢9 millones en su presupuesto desde el 2009 para transferir al Concejo de Distrito de La Garita y hacer un acueducto en Los Andes. Sin embargo, este monto es insuficiente y no alcanza para cubrir la totalidad de los costos que conlleva hacer una infraestructura de este tipo. Aún gastando este dinero, familias como la de Lidieth o Alexander permanecerían sin agua potable. 

El Concejo de Distrito de La Garita solicitó este monto hace más de 11 años y así lo aprobó el Concejo Municipal de ese periodo. 

En años anteriores y para comunidades más pequeñas, el costo para la municipalidad en hacer un acueducto rondó los ¢10 millones, pero Los Andes tiene otra serie de requisitos que no tomaron en cuenta. 

Ninguno de los dos concejos consideró el costo de los materiales, el mantenimiento o los estudios técnicos para certificar que el lugar en donde abrirían el pozo tendría suficiente agua y no se generaría un impacto ambiental negativo. 

Hace siete años, el Concejo de Distrito de La Garita, la Asociación de Desarrollo de La Garita centro y la Municipalidad de La Cruz abrieron un pozo cerca de la Escuela de los Andes, pero la naciente solo hubiese cubierto los hogares cercanos a la escuela. Además, no estaban seguros si el agua provenía de una quebrada o de un potrero. El proyecto quedó varado. 

La municipalidad, el concejo o las Asadas tampoco pueden usar los ¢9 millones para financiar los estudios técnicos que permitirían que, eventualmente, los Andes tenga un acueducto. 

Primero, porque el dinero es parte de una partida específica y por ley, la municipalidad no puede ejecutar esos fondos, sino que debe ser el Concejo. Así lo dicta el artículo 11 de la Ley 8173 General de Concejos Municipales de Distrito “toda partida específica o transferencia pública de fondos para obras o proyectos del distrito, deberá girarse directamente al concejo municipal de distrito”.

Como la muni no puede ejecutar los recursos, debe transferirlos, pero ahí viene el segundo impedimento. La muni necesita transferir la totalidad del dinero que cuesta el proyecto, porque solo así lo permite la Ley 7755 de Control de las Partidas Específicas con Cargo al Presupuesto Nacional

“A esto se le suma el problema de lo que pida el Concejo de Distrito ni siquiera tiene que pasar por el departamento de Planificación. Como una forma de que esto del acueducto ya no pase, desde planificación tenemos un nuevo sistema en donde el concejo tiene que llenar el perfil del proyecto, darnos facturas proforma para asegurarnos de que el dinero si va a alcanzar”, afirmó Karla Valverde, planificadora municipal de la municipalidad de La Cruz. 

Valverde explicó a GuanaData que el Concejo de Distrito de La Garita solicitó un cambio de destino para invertir los ¢9 millones en reparaciones para el comedor escolar, para que de esta forma el dinero quede en la comunidad. El Concejo de Distrito de La Garita y la municipalidad aprobaron invertir los ¢9 millones originales del acueducto en la construcción de un comedor escolar.

Debido a que la muni aprobó este cambio, el presupuesto para el acueducto de Los Andes pasó a cero y ahora deben buscar la totalidad de los fondos. Esto significa que para el año 2021, y posiblemente mientras persista la crisis sanitaria, Los Andes seguirá sin agua potable.

Valverde dijo a GuanaData que la muni está haciendo el esfuerzo para unirse a convenios internacionales, pero que, al no tener certeza de si los mismos van a poder llevarse a cabo, prefiere no brindar nombres de asociaciones aún. 

La muni ya ha aplicado este sistema de convenios en ocasiones anteriores para recibir fondos. El más reciente fue el convenio con la Asociación de Desarrollo Integral del distrito de Santa Cecilia, en octubre de este año. 

En este convenio la Asociación dispuso ¢10 millones para cubrir 6 kilómetros de infraestructura que llevaría agua a Piedras Azules, Belice, y Las Marías. Todas son pequeñas comunidades fronterizas cuya población total no sobrepasa las 100 personas. 

Cambio climático y desigualdad van de la mano 

La descoordinación de entidades gubernamentales locales y la falta de inclusión de las y los vecinos de Los Andes en la toma de decisiones de su propia comunidad, son solo algunos de los factores que desembocan en que el agua que sale del tubo de la casa de Lidieth sea un peligro.

Fenómenos naturales como El Niño, hacen de Guanacaste una zona propensa a sequías prolongadas en donde, a pesar de que llueve, sucede de manera desigual: poco en verano y en exceso en época lluviosa, según el Instituto Meteorológico Nacional de Costa Rica. No obstante, de acuerdo con Karen Chacón, coordinadora del capítulo de Armonía con la Naturaleza para el Estado Nación, la crisis climática que afecta al mundo agrava este tipo de ocurrencias. 

Chacón advierte que los efectos del cambio climático y la poca adaptación resiliente a sus efectos están reflejadas de forma más fuerte en las comunidades que tienen otros tipos de vulnerabilidad socioeconómica. 

“Costa Rica ha hecho esfuerzos importantes que hoy hacen que un 93% de la población tenga agua potable, pero lo que no ha subsanado son las desigualdades entre sus usuarios. La cobertura de agua potable es mayor en zona urbana que en zona rural y los porcentajes de acceso a sistemas de cloración de agua en zona urbana son superiores al 90%. En zonas rurales, como en cantones como Bagaces, son inferiores al 70%”, expuso a GuanaData.

Según el último Índice de Desarrollo Social del Ministerio de Planificación Nacional y Política Económica (Mideplan), el distrito de La Garita, hogar de la comunidad de Los Andes, obtuvo una puntuación de 42,63. Dentro del índice, un rango mejor a 44.7 es considerado como “muy bajo desarrollo”.

Por ejemplo, en una comunidad como Los Andes, en donde la principal actividad económica es la agricultura, la falta de una provisión constante y sostenible del recurso hídrico significa mayor dificultad para poder trabajar. 

Además, el consumo de agua contaminada y las deshidratación son dos de los principales detonantes de enfermedades crónicas en los riñones, señaló la Dirección de Vigilancia de la Salud.

“Tenemos que entender que el tema del acceso al agua debe tratarse desde la institucionalidad local y estatal. La falta de agua se va a agravar y necesitamos mayor planificación y la creación de políticas públicas pensadas para el 2050. Además, que todo esto vaya acompañado de recursos económicos que permitan modernizarnos hacia una infraestructura más equitativa”, finalizó Chacón.

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