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Todo necesita cambiar

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La novela más famosa de Italia, el Gatopardo, se trata de la lucha entre la mortalidad y la decadencia: «Todo tiene que cambiar, así que todo puede seguir igual».

Ahora, gracias a la constante lluvia, nuestra pozos se recargan, los negocios se cierran y los visitantes desaparecen hasta que el sol vuelve en noviembre. La temporada lluvios de septiembre y octubre representa despidos masivos en nuestros hoteles y restaurantes. Los dueños de negocios se van de vacaciones para un necesario descanso de la rutina diaria y de la sonrisas forzadas típicas de la industria hostelera que se encuentra agotada para el final agosto.

La temporada turística comenzó como una explosión el pasado noviembre, marcando récord de ventas para muchos comercios, y en los últimos diez meses del año se vio el progreso de Nosara como marca destino, especialmente entre las comunidades de Norte América que practican yoga y surf. Ahora, se construyeron nuevas residencias y se están abriendo nuevos negocios, más que desde el 2007. La construcción ha añadido más de 200 nuevos puestos de trabajo para los nosareños.

Pero algunas veces puede ser que haya demasiado de algo bueno, un lado oscuro que todos hemos visto en Tamarindo. Demasiado crecimiento demasiado rápido erosiona los valores de los bienes raíces y la calidad de vida. La estacionalidad de nuestro turismo deja a cientos de familias sin sustento durante septiembre y octubre, muchos de ellos sin suficiente comida y otros elementos básicos de la vida. Debido a que el crecimiento ha atraído a nuevos trabajadores a Nosara, los salarios han permanecido estables mientras que los precios en los supermercados siguen subiendo.

Mientras que el clima es lo que es y no se puede cambiar, Playas de Nosara como destino turístico no ha abordado colectivamente sus problemas, particularmente las empresas que evitan la legislación laboral costarricense. Una gestión de destinos sostenible y bien administrado, insiste en tener un ciclo de empleo por 12 meses, especialmente en los oficios de hospitalidad, para así mantener la continuidad del servicio, tener menos manoseo de empleados, mejores relaciones tico-gringo y un perfil que es cada vez más atractivo para los visitantes que se preocupan de cómo es tratado tanto nuestro medio ambiente como su gente.

Mantener un negocio pequeño es difícil, pero ellos son particularmente vulnerable a los caprichos de la moda, el clima y la publicidad. Como propietario de una empresa por más de 25 años con una nómina exigente, sé de primera mano que las presiones no tienen fin ni piedad. Pero las exigencias de una viabilidad de las operaciones y de los activos para que crezcan a largo plazo, demandan una economía estable, justa y generosa para nuestra fuerza de trabajo para así poder servir a un flujo constante de clientes. Tener promociones durante la temporada de lluvias es una respuesta. El uso más eficientes de la energía, agua y herramientas de mercadeo es otra.

Si queremos que «todo siga igual,» como el Príncipe dijo en el Gatopardo, entonces necesitamos cambiarlo todo (o al menos muchas cosas). Destinos turísticos que han pasado por ciclos de auge y de crisis saben que la cooperación y la colaboración hacia la prosperidad sostenida, es el ingrediente esencial y comprobado para la pequeña empresa en pequeñas comunidades para que los propietarios de las segundas o terceras generaciones puedan triunfar. Así se esta proporcionando un legado a sus fundadores. De vez en cuando, en mis futuro blogs, voy a escribir de sobre la gestión de destinos, una necesidad creciente para realizar los sueños aquí en Playas de Nosara

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