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La pandemia golpeó a la Guanacaste turística que conocemos: así contestó la provincia

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“Fue así como tirarse al agua sin saber nadar”, -como lo dijo la artista Vicky Naranjo-, quien cuenta cómo en casi ocho meses de pandemia han surgido diferentes soluciones como respuesta al golpe social, económico y sanitario que todavía hoy llena de incertidumbre al pueblo guanacasteco. 

Una Guanacaste restringida con medidas que anunciaban el cierre de playas, bares, hoteles y parques; un pueblo desamparado, repleto de preguntas y con pocas respuestas; y turistas a la espera de una luz verde para regresar a casa. Así vivió la provincia los primeros días de la pandemia.

De esta lluvia de incógnitas nace este reportaje: no solo para informar lo que Guanacaste vivió durante estos meses de crisis por el COVID-19, sino para retratar cómo las comunidades de la provincia buscaron soluciones para revertir la situación generada por esta crisis.

Tras casi ocho meses de llamadas telefónicas y entrevistas por la plataforma Zoom, historias genuinas de personas que querían volver a lo que un día llamaron normalidad alzaron su voz.

Mientras la comunidad de Santa Cruz empezaba a recibir apoyo psicológico gratuito, un pequeño grupo de personas de Playas del Coco decidió retomar el trueque como método de pago; y a unos 130 kilómetros de distancia, en Punta Islita, ocurría lo imprevisto: un centro animal encontró una cantidad histórica de huevos de guacamayas.

Estas son algunas de las iniciativas que nacieron durante la crisis en la provincia, sin saber cuál sería su impacto. Todo inició como una respuesta rápida a la incertidumbre de la región, pensando que el paso de esta pandemia sería fugaz, pero no lo fue.

En los últimos meses, esas ideas se han ido transformando en soluciones sostenibles en el tiempo, inclusive capaces de cambiar el rumbo de la vida de algunas personas que hoy se preguntan qué hubiera sido de ellas sin ese empuje.

¿Cómo evolucionaron esas soluciones en estos meses y qué hubiera sido de las y los guanacastecos sin su aporte? Te invitamos a transitar con nosotros por cada una de ellas.

Arte y salud mental

Arte a la Mar busca que niños y niñas como Mateo y Sebastián (en la foto) exploren su capacidad de creación; que, con el arte, puedan expresar lo que llevan dentro más allá de lo que ven.

Antes de la pandemia, pintaba cuadros de arte que en su mayoría eran comprados por turistas, pero sus ingresos se debilitaron tras el cierre de fronteras

En medio de un entorno difícil y con un objetivo claro, la artista Vicky Naranjo creó una iniciativa en Nosara para abordar la salud mental de niños y niñas, quienes también padecen del encierro por el coronavirus. 

“Arte a la Mar nace porque yo necesitaba que esta situación tuviera sentido, no podía quedarme sin hacer nada. Entonces, empiezo a vender mi arte para generar algo de dinero, y empiezo a ver que no solo a mí me estaba afectando, sino también a los niños. Y así, con protocolos de higiene y en una burbujita social es que les empiezo a dar las clases de pintura”, comentó la artista Vicky Naranjo.

Al principio unos cuatro pequeños y pequeñas asomaban sus rostros en cada clase, pero con el tiempo se fueron animando más, hasta llegar a los diez en cada sesión.

Las clases le permitieron a Vicky no solo generar ingresos para sus gastos personales, también le abrieron las puertas a nuevos proyectos.

Esto empieza para ayudar a los niños más que todo, pero también me posibilitó la oportunidad de otros proyectos, o sea también crecí como artista, lo que es bien difícil en Costa Rica», agregó.

Andreina López, la mamá de uno de los niños participantes, aprecia la importancia de un espacio como estos en estos momentos.

“Mi hijo es una personita bastante artística, le encanta pintar y pasar creando arte. Y, como ellos no han podido salir a los parques y compartir, este proyecto fue importante para que ellos tuvieran esta oportunidad de pintar, aprender, crear y desarrollarse”, contó Lopez.

Apoyo y emprendimiento

CEPIA es una de las organizaciones que participa en la campaña Juntos por Guanacaste. Foto: Silvia Gutiérrez.

«Yo trabajé 20 años con el turismo, pero con esta situación tuve que dejar de trabajar limpiando cabinas, todo quedó cerrado y uno ya no tenía cómo trabajar”, comentó la vecina de Santa Cruz, Aydelina Narvaez.

De cara a una actividad económica contraída y un desempleo en aumento, organizaciones no gubernamentales (ONGs) como Futuro Brillante y CEPIA prendieron sus alarmas y pusieron en marcha iniciativas para responder al clamor de familias guanacastecas.

Así nació Juntos por Guanacaste, enfocada en distribuir canastas básicas de alimentos y bienes de primera necesidad, tales como jabón líquido, toallas desinfectantes y alcohol en gel. ¿Los beneficiados? Familias guanacastecas que perdieron sus empleos de 31 comunidades, entre ellas Tempate, Huacas, Matapalo, Salinitas, Playa Grande, Flamingo y Santa Rosa.

La campaña unió a distintas organizaciones sin fines de lucro, entre ellas CEPIA, Futuro Brillante, Abriendo Mentes, ConnectOcean y Conectando Corazones, así como la Asociación de Desarrollo Integral de Tamarindo y la Reserva Conchal.

“Tuvimos que ir aprendiendo con el tiempo. Cuando ustedes nos llamaron por primera vez, apenas estábamos empezando con Juntos por Guanacaste y planeando la distribución de canastas básicas», dice la directora ejecutiva de Futuro Brillante, Lindsay Losasso.

No teníamos idea que crecería tanto, ni tampoco que se extendería por tantos meses. No solo ayudamos, aprendimos mucho sobre qué necesitaban las personas”, agrega Losasso.

12.000personas que han recibido canastas alimentarias en Guanacaste, a manos de estas ONGs, durante siete meses de pandemia.

“Sin esta ayuda no tendríamos la esperanza que nos dieron en estos últimos meses. Ya no tendríamos con qué comprar los alimentos, porque mi esposo ⎼que trabajaba limpiando jardines⎼ se quedó sin empleo por esta pandemia”, relata Petrona Salgado, de Matapalo de Santa Cruz, quien ha recibido canastas básicas desde el inicio de la pandemia.

CEPIA también capacita a 20 mujeres de la comunidad de Huacas y alrededores, para que generen sus propios ingresos con la elaboración y comercialización de bolsos durante la crisis. 

“Teníamos miedo de que el apoyo con los alimentos generara un sentimiento de conformidad y que las familias que apoyamos no buscaran revertir esta situación. Entonces, empezamos a dar clases para la confección de bolsos a mujeres, para que ellas tuvieran con qué trabajar”, explicó directora ejecutiva de CEPIA, Maria Jose Cappa.

Uno con esta pandemia se quedó sin saber qué hacer, con las manos vacías. Fue con estos bolsitos que uno empezó a ver las cosas más claras, ya había una salida para nosotras”, explicó Aydelina Narvaez, una de las mujeres participantes. 

“Yo la verdad no sé cómo estaríamos nosotras con todo esto del desempleo. Una siempre trata de buscar una salida, pero no sería tan fácil sin esta ayuda, por eso hay que aprovechar las oportunidades”, agregó Narvaez.

Estas organizaciones trabajan en proyectos de largo plazo: huertas comunitarias, capacitaciones para la producción de jaleas naturales y ayuda económica para la compra de gallinas ponedoras de huevos.

Mercado de pescadores

Los pescadores entraron en desempleo al perder sus principales comerciantes: hoteles, restaurantes y pescaderías.

La Cámara de Pescadores de Guanacaste (CPG) lanzó en mayo la iniciativa Arroz y Frijoles, con el apoyo del Instituto Costarricense de Pesca y Acuicultura (Incopesca). El objetivo: permitir la compra y reventa del pescado fresco en las ferias del agricultor.

Según el presidente de la CPG, Martin Contreras, los pescadores pasaron de no reportar ventas a comercializar unos 1.600 kilogramos de pescado fresco cada fin de semana en las ferias. 

Dehivis Jiménez, quien es pescador en Playas del Coco, comenta que los recursos de la CPG eran insuficientes para ayudar a todos los afectados.

La cámara comenzó con poco dinero, lo que limitó que siguieran creciendo para tratar de ayudar a otros pescadores. Y como usted sabrá, el gobierno como tal siempre nos ha dejado en el abandono, hoy día si no fuera por la intervención de la cámara, los pescadores no existiríamos”, comentó Jiménez.

Contreras, de la CPG, confirmó a La Voz que la institución aportó ₡10 millones para el proyecto en el pago del transporte, personal administrativo y los salarios de siete empleados nuevos, quienes laboran en la limpieza, venta y compra del pescado.

339pescadores (270 hombres y 69 mujeres) que la Cámara ha ayudado durante la pandemia, aseguró el Incopesca a La Voz.

Trueques: alianzas durante la crisis

Emprendedores de Playas del Coco revivieron el trueque como método de pago ante la crisis.

“Yo puse el trueque en palabras y en acción, no quiero considerarme como la que inventó el trueque en el Coco. Pero sí me alegra ver que la gente está empujando para salir adelante, no se está quedando en casa sin hacer nada, más bien está buscando maneras de emprender en esta pandemia”, explicó la francesa y creadora de la iniciativa, Marie DeFlandre.

El intercambio de productos pasó de ser utilizado por 14 personas en sus comienzos, a más de 50 ahora. La iniciativa resonó en comunidades distribuidas por todo el país e inclusive en mayo, la nota de soluciones más leída de La Voz explicaba cómo y porqué nacía el trueque en Playas del Coco.

Personas que yo no conocía me contactaron de todos lados, para preguntar si hacía trueques o para saber cómo los hacía porque lo querían aplicar en sus comunidades”, agregó la francesa.

El emprendimiento PezGallo Design Studio de la fotógrafa argentina Mariana Baisotti acudió al trueque y obtuvo réditos.

“Entre mi socia (Ariela Rojas) y yo formamos PezGallo Design Studio, y nos unimos a los trueques de Playas del Coco. Vimos que era una oportunidad de que conocieran nuestro trabajo y también de crear un portafolio de clientes para cuando todo esto termine”, explicó la fotógrafa. 

“Empezamos a intercambiar las fotografías para promocionar los productos de los pequeños negocios que conforman el trueque, a cambio de comida por ejemplo y con eso, fuimos creciendo como empresa”, añadió.

Baisotti destacó cómo sería su situación sin estos trueques: “se nos haría más complicado por el tema económico, debido a que mucha gente quiere trabajar con la imagen de sus productos, pero como hay que invertir, no se puede por esto de la pandemia”.

Protección de animales

La Red de Recuperación de Guacamayas de Punta Islita trabaja en la conservación y recuperación de las lapas rojas en el país. Foto: Silvia Gutiérrez.

La Red de Recuperación de Guacamayas lucha contra la extinción de las lapas en Punta Islita. El Centro de Rescate y Santuario Las Pumas, por su parte, se dedica a rescatar, rehabilitar y acoger diferentes especies de animales en el sur de Cañas. 

El pago de entradas de los visitantes era su principal fuente de ingresos, pero cayó con las restricciones de apertura. Su labor entró en crisis, pero la historia no acabó ahí. Ambas organizaciones idearon estrategias para recibir donaciones.

La Red de Guacamayas empezó a publicar videos en YouTube para informar a los voluntarios y donantes del estado de las lapas. Mientras, el centro Las Pumas lanzó las visitas virtuales a sus instalaciones con un costo de ‎₡2.000 por persona.

En setiembre, la Red acumuló 21 huevos eclosionados de estas aves: un hecho histórico para la organización. 

La gerente de relaciones de la institución, Sady Gonzalez, explicó que esta sorpresa llegó gracias a la decisión de no cerrar el centro pese al azote del COVID-19.

“Para nosotros ha sido toda una experiencia. Cuando usted nos llamó no creíamos que esta situación duraría tanto, pero lo fuimos logrando. Ahora recibimos visitas reducidas, trabajamos con los videos en YouTube, reducimos el uso de los carros para no gastar tanto en gasolina y continuamos con la atención a las lapas; aun en medio de esto”, comentó Gonzalez.

Por su lado, el Santuario Las Pumas ha recibido visitas de manera regulada y bajo protocolos de seguridad, además de las visitas virtuales, lo que les ha permitido no cerrar.

“Se promovieron las visitas virtuales, pero tuvo muy poca participación, tal vez porque no querían pagar por este tipo de visita», expllicó la bióloga regente de Las Pumas, Esther Pomareda García.

Sin embargo, las escuelas son las que mostraron más interés. Ya hemos realizado siete visitas virtuales con las escuelas y tenemos una programada para noviembre”, agregó Pomareda.

Telemedicina potenciada

El paciente pasó por la puerta de manera tímida y cabizbajo, respondió mecánicamente con pocas palabras, se sentó frente una mesa; en ella, una hoja de papel y un lapicero a la espera de su firma. “Doctor no logro leer, no traje mis lentes. ¿Me lo puedes leer?”, exclamó.

No era un doctor quien lo atendía, era el enfermero y coordinador de telemedicina, Luis Cerdas. “Claro, yo te ayudo”, respondió y auxilió al paciente.

En una silla frente a la computadora, Cerdas abre su gaveta y saca una cámara con apariencia futurista que roba la atención del paciente, quien tiene hongos en sus manos y necesita que un médico especialista los examine.

“Ves, así son las teleconsultas, todo muy sencillo. Ahora que tengo estas fotos, las puedo enviar directamente al dermatólogo para que las examine”, explicó Luis Cerdas. Muy probablemente el paciente regresará para hacer otros exámenes o recibirá una llamada del doctor para que éste le dé indicaciones.

Desde hace más de diez años, el hospital de Liberia atiende un pequeño porcentaje de citas médicas mediante la telemedicina, pero el modelo de atención se amplió.

1.800pacientes atendidos mediante telemedicina en el hospital de Liberia, entre marzo y octubre del 2020.

“Las necesidades cambiaron con la llegada del coronavirus”, dijo el enfermero Luis Cerdas. Desde que llegó la pandemia, la telemedicina tomó fuerza en las citas de pacientes, explicó. Lo mismo ocurrió con otras capacitaciones o reuniones, como: atención psicológica a adultos, adultos mayores y niños, charlas prenatales, citas con farmacéuticos y reuniones administrativas del hospital.

El doctor y director médico del hospital de Liberia, Marvin Palma, estima que actualmente realizan 55 citas médicas a la semana.

A poco menos de dos meses para terminar el 2020, el centro médico está por superar las 2.000 citas (media anual) que venía mostrando años atrás en esta modalidad. 

No quiero parecer un positivista de la telemedicina, pero los efectos han estado allí desde hace tiempo, la diferencia es que hoy la pandemia nos da la oportunidad de mostrar el uso de la telemedicina como una carta de presentación a quienes tenían dudas de sus efectos”, dijo Cerdas.

Apoyo psicológico

En abril, la Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó sobre el impacto que el encierro prolongado, el temor a la pandemia y el desempleo podrían tener en la salud mental de las personas.  

Con la misma preocupación en mente, la organización sin fines de lucro CEPIA desarrolló un proyecto para brindar apoyo psicológico gratuito a hombres y mujeres de las comunidades del cantón de Santa Cruz. 

La iniciativa, que cuenta con el apoyo de la psicóloga de la organización Patricia León, nació para evitar un aumento en padecimientos relacionados con la salud mental y en la tasa de suicidio, que tiene una mayor afectación en Guanacaste.

391personas que recibieron consulta psicológica gracias a esta iniciativa durante la pandemia (a octubre).
“Estar encerrados causa mucho estrés. Las cosas que hacíamos antes ya no se pueden hacer, la vida que teníamos antes ya no es la misma. Pero lo peor para los guanacastecos fueron las preocupaciones que dejaba el desempleo. Dejaron de dormir bien y dejaron de comer bien”, comentó la psicóloga de CEPIA, Patricia León.

En agosto, el programa contabilizó la atención de 250 pacientes, de un total de 600 solicitudes. La cifra aumentó a 391 consultas a octubre.

La vecina de Huacas de Santa Cruz Belkis Gutiérrez, explica que al principio de la pandemia no dormía del estrés y se sentía mal, pero la consulta le ha sido de ayuda.

La verdad no sé qué hubiéramos hecho sin ese apoyo de la doctora Patricia, estaríamos sufriendo más, seguro que así sería. Uno a veces no le pone atención a esas cosas, pero son muy importantes para poder vivir ”, dijo Gutiérrez.

Lo que empezó como una preocupación hace meses, se hizo realidad. Durante la conferencia de prensa del 9 de octubre, el jefe de la secretaría de Salud Mental, Francisco Golcher, explicó que la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS) ha reportado más problemas de ansiedad, ataques de pánico y depresión durante la crisis.

“Lo triste es ver que nadie lo ha tratado aún, no están viendo la factura que nos puede dejar esta pandemia, veremos no solo casos de contagios, sino que también cuadros de depresión, o más preocupante aún, de suicidios”, añadió.

Para Guanacaste, esta no es una preocupación menor. En 2018, una publicación de Semanario Universidad sobre la tasa de suicidios en Costa Rica, mostró que el suicidio afectaba a 7,2 de cada 100.000 habitantes, incidiendo en su mayoría a hombres, principalmente de la provincia de Guanacaste.

Solo en el cantón de Santa Cruz, la tasa de suicidios llegó a 21,0 de cada 100.000 habitantes, para un total de 14 suicidios en ese mismo año, informó el medio.

Cómo respondió Guanacaste

En medio de dificultades, de presupuesto limitado, alianzas y la necesidad de reinventarse, las soluciones emergieron en las comunidades más afectadas por la pandemia, donde el empleo cayó de un día a otro. 

Una porción de la provincia decidió que esperar un salvavidas no era opción. “Uno no se puede quedar esperando a que vengan y te ayuden, no siempre sucede así, uno se tiene que poner a trabajar, y esta pandemia nos enseñó eso, tirarse al agua sin saber nadar”, concluyó la artista de Nosara, Vicky Naranjo.

Imaginemos una Guanacaste sin estas iniciativas: las comunidades aseguran que estarían a la espera de ayuda o de la reactivación económica. 

Cada iniciativa cuenta que este hubiese sido el destino más probable: los pescadores del Coco no tendrían ingreso alguno, los centros de rescate hubieran cerrado, casi 400 personas de la comunidad de Santa Cruz estarían a la espera de ayuda psicológica, cientos de personas sin una consulta médica y muchos hogares más no hubieran tenido qué comer estos meses.

Es el cierre de octubre y el fin de la pandemia todavía es incierto, la reactivación económica tampoco ha llegado.

En medio de esa incertidumbre, muchas de las respuestas que nacieron en la provincia ante los problemas sociales y económicos que desató la crisis ahora quieren perdurar en el tiempo, aun después de que pase la tormenta. Así, la pandemia podrá terminar, pero las soluciones no acabarán con ella.


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