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Lo que debe saber sobre las enfermedades crónicas en los niños

¿Recuerdan que antes se enseñaba a jugar rayuela, “la anda”, brincar suiza, el famoso escondido y hasta hacer piques de carreras entre amigos? Hoy, ya no vemos esto con la misma frecuencia que antes, hoy nos encontramos con niños que se divierten a través del juego de un celular, del Play Station, la computadora o de las fábulas que transmiten en televisión.  

Está claro que la realidad es otra, nuestro mundo ha ido cambiando y pareciera ser que cada vez que gira nuestro planeta nuestras costumbres cambian al mismo ritmo que su giro, a 180˚; trayendo con ello una vida más sedentaria, malos hábitos alimenticios, y por ende una ganancia de enfermedades crónicas no transmisibles (Diabetes Mellitus, Hipertensión, Sobrepeso, Obesidad, entre otras) que llevan a una pérdida de la calidad de vida.  

Y es que antes pensábamos que sólo los adultos podían padecer de enfermedades crónicas no transmisibles, pero hoy en día esto ha quedado atrás ya que según la Organización Mundial de la Salud (OMS) cada vez son más niños y niñas que se nos unen a formar parte de éstas enfermedades “de adultos”, las cuales no les permiten disfrutar a cabalidad de su niñez. Pero, ¿quién tiene la culpa de esta realidad? cuando de culpar a alguien se trata siempre aparecen muchos candidatos, ¿será acaso la sociedad?, ¿El bombardeo publicitario que se recibe constantemente de nuevos productos y comidas rápidas que instan a probarlas? O es únicamente de las familias?  

Todas las situaciones anteriores colaboran de forma directa con la triste realidad, sin embargo en la mayoría de casos gran parte de la culpa la tienen los mismos padres de familia, que desde pequeños educan a sus hijos a tener malos hábitos alimenticios y a ser más sedentarios, lo que indudablemente los lleva a un inevitable sobrepeso. Para muchas familias es una gracia enseñar a un bebé a consumir gaseosas, (bebida exageradamente alta en azúcar que descalcifica los huesos y que no está permitida en niños y niñas) productos empacados, dulces y un cúmulo de productos que no son necesarios en la alimentación de ninguna persona, ignorando el daño que le hacen a sus propios hijos.   

Mi pregunta es la siguiente: ¿A quién le gustaría tener un hijo que sea avergonzado por sus compañeros debido al exceso de peso? Creo que a nadie.. Debemos olvidarnos de la antigua creencia del “gordito sano”. No señores, esto no existe. Se debe empezar a ver el sobrepeso como lo que es: una enfermedad, y una enfermedad mortal que consigo lleva un sin fin de patologías que asechan a quien las padece.  

Los padres de familia y la familia entera (abuelitos, tíos etc) son responsables de dar el ejemplo, de enseñar, de informarse, de preguntar, de sacar tiempo para sus hijos, de instaurar bases suficientes para que el día de mañana éstos puedan escoger los alimentos que realmente les convenga. Para nadie es un secreto lo difícil que es lograr que un niño prefiera una manzana a un helado o un yogurt a una galleta rellena, pero lo cierto es que tampoco es imposible, y un profesional en nutrición le puede instruir. Iniciar por variar las preparaciones en nuestras comidas, utilizar menos grasas, más vegetales, frutas y jugos a base de ellos son solo algunos ejemplos de lo que se puede hacer.  

Quizás a estas alturas de la lectura se estarán preguntando cómo prevenir el sobrepeso, ó como prevenir las enfermedades crónicas en nuestra población infantil;  pero lo que ignoran es que siempre lo han sabido, no hay ningún secreto en eso, no hay fórmula, se ha dicho a lo largo de nuestras vidas y estamos tan aburridos de escucharlo que hasta lo hemos olvidado, y es tan fácil como sumar o restar, simplemente COMIENDO SANO Y EJERCITANDO EL CUERPO REGULARMENTE, ni más ni menos, hágalo por sus hijos, edúquelos, su salud hoy está en sus manos.  

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