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Senara advierte sobre posible contaminación en acuífero Caimital-Potrero

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La falta de lluvia en los últimos años, el sobre uso y la posible contaminación con agroquímicos del acuífero Caimital-Potrero, son las principales razones que pondrían en riesgo a la principal fuente de agua del cantón de Hojancha y Nicoya, que abastece a unos 25.000 habitantes.

La cuenca Potrero-Caimital se ubica a cinco kilómetros al sur del centro de Nicoya, cerca de la localidad de Pedernal, y se extiende por unas 14.000 hectáreas.

Una investigación publicada por el Servicio Nacional de Riego y Avenamiento (SENARA), en enero del 2015, advirtió que, de los 11 pozos analizados con registros desde el 2005 al 2014, se evidencia una disminución en la cantidad de agua como efecto de la sequía del 2012 al 2014 que todavía esta afectando a la provincia de Guanacaste.

Además, el informe alertó que podría existir contaminación por recarga inducida. La recarga inducida sucede a través del riego que se hace sobre las plantaciones en la superficie del suelo, que al estar seco, absorbe esa agua la cual puede llevar consigo partículas de agroquímicos al acuífero.

Las principales zonas de recarga del acuífero están ubicadas en el pie de monte, es decir donde nacen las montañas cercanas al reservorio. 

Clara Agudelo Arango, geóloga coordinadora de la unidad de gestión hídrica del Senara, y autora de la investigación, explicó que de los 11 pozos del acuífero, ocho presentaron descensos en el nivel de agua. Sin embargo, tres pozos tuvieron un ascenso por encima de los niveles normales registrados en un periodo de 10 años de monitoreo, por lo que esto podría deberse a una recarga inducida de una fuente artificial.

Los tres pozos son el 25 (registrado a nombre de Rafael Quirós), 31 (a nombre de Arnoldo Fajardo) y el MT197 (AyA).

La geóloga no pudo determinar con exactitud la ubicación exacta de los mismos y afirmó que lo único que se puede asegurar, es que ha habido un aumento en el volumen del agua en los pozos.

Cuenca Potrero-Caimital

Fuente Senara

Sin embargo, para saber con certeza el porque éstos tres pozos presentan mayores niveles de agua, Senara debe hacer un análisis.

“Tienen un comportamiento diferente con respecto a los niveles de agua, por lo que esto podría deberse a una recarga inducida de una fuente artificial [que los podría estar llenando con agua]. Esto no tiene nada que ver con la calidad del agua, podría estar relacionado con la recarga inducida, incluso no tendría nada que ver por una actividad de riego, es parte de los análisis que debemos hacer y verificar”, aseguró. 

Se busca cambio de cultivos

Nelson Gamboa, presidente de la Fundación Nicoyagua, dice estar preocupado por la contaminación debido a que algunas fincas de la zona «riegan el melón con insecticidas y al no haber lluvia, el agua se filtran en el suelo [recarga inducida]», afirmó.

Es por eso que Nicoyagua junto a otras organizaciones como el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) y el Ministerio de Salud, estarían reuniéndose con los propietarios de algunas de las meloneras para exponerles su preocupación e intentar cambiar la actividad productiva en esa zona del acuífero.

Sin embargo, la geóloga Aguledo dijo que ella considera que antes de cambiar el cultivo del melón se requiere un estudio de la zona.

«Decir abiertamente que la melonera se tiene que ir creo que es un error técnico, porque primero tienen que evaluarse las condiciones del sitio donde se está desarrollando esa actividad o cualquier otra actividad humana», indicó. 

Debido a esta situación, el Senara ordenó en el documento no aumentar la explotación del acuífero, ya sea por nuevos pozos o bombear mayor cantidad de agua a través de los existentes.

También, Senara le ordenó al AyA monitorear la calidad de agua y explotación de los pozos del reservorio.

Max Gómez, encargado de la oficina del AyA en Nicoya, informó que ellos realizan pruebas mensuales del acuífero Potrero-Caimital para determinar la calidad del agua:

«Nosotros hacemos mensualmente pruebas de potabilidad y exámenes químicos, para garantizar que el agua es segura», afirmó.

Agudelo consideró que todos esos análisis son necesarios, sin embargo ella cree que el AyA debe ir más allá.

«Lo recomendable sería que se hicieran además de los análisis de calidad de agua, muestreos de las sustancias que pudieran estar asociadas en el uso del suelo que se estén dando aguas arriba de esos pozos».

Es precisamente aguas arriba donde se encuentran algunas de las fincas que emplean el riego en sus plantaciones de productos agrícolas. 

Basura y extracción de arena preocupa

Otra de las preocupaciones que hay sobre el acuífero es la proliferación de basureros clandestinos cerca de las zonas de recarga al acuífero, así como la extracción de arena en el cauce de los ríos. 

Max Gómez, del AyA, dijo que el problema de la extracción de arena es que perjudica la turbiedad del agua, porque, al realizar movimientos de tierra en los márgenes de los ríos, se aumenta la cantidad de sedimentos que se transportan en el agua, ingresando al acuífero.

Para poder remover los sedimentos y generar agua potable, el AyA trata las aguas con sulfato.

“Si hay más sedimentos en el agua, tenemos que usar más sulfato para separarlos para potabilizar el agua”, explicó Gómez.

Nelson Gamboa dijo que no hay regulación sobre la explotación de arena que se hace en el acuífero:

«Hay sustracción de arena, hay caballerizas cerca del río Potrero que botan residuos [boñiga de caballo] a los ríos y focos de basura y el AyA no hace nada».

Ante esto, Max Gómez respondió diciendo que ellos mantienen vigilancia todos los días en el acuífero mediante recorridos del personal de seguridad en la planta de tratamiento de agua del AyA, ubicada en el sector de Pedernal. Sin embargo, indicó que el AyA no puede vigilar el río Potrero ni las zonas aledañas porque no tienen personal ni las competencias para hacerlo.

«Si alguien sabe de estas anomalías, debe denunciarlo al MINAE y al Ministerio de Salud», afirmó Gómez.

Finalmente, en su reporte, Agudelo recomendó que debe establecerse un plan de manejo de explotación del acuífero y tomar medidas para asegurar que el uso del agua sea sostenible.

«El acuífero se encuentra en una condición de regulación de perforación, donde su prioridad y permisos de uso estarían condicionados al abastecimiento público [únicamente consumo humano]», dijo. 

Además, agregó: «Vamos a darle continuidad a la investigación. Estamos contactando a los diferentes actores locales para colaborar y monitorear el acuífero, comisión técnica, AyA, Senara y Dirección de Aguas del MINAE”.

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