Derechos Humanos

UCR de Guanacaste: Funcionarios admiten que castigos por acoso sexual deben mejorar

Los carteles de “Que el miedo no me calle. Denuncio acoso sexual” que se encuentran en los pasillos de la sede de Liberia de la Universidad de Costa Rica (UCR) dejan en evidencia que el acoso sexual está  presente en los recintos de Guanacaste. 

Aunque los casos en la provincia parecen ser muchos, según la coordinadora de la Comisión Institucional Contra el Hostigamiento Sexual de la UCR, Teresita Ramellini, hasta el momento la institución solo pudo condenar a dos funcionarios en Guanacaste.

Desde el 2015, la comisión recibió 65 denuncias formales por acoso sexual en todas las sedes de la UCR. La universidad no detalló cuántas fueron realizadas en Guanacaste, pues aseguró que se trata de información confidencial. 

La falta de denuncias formales y la desconfianza de los universitarios hacia el sistema de investigación de la universidad son las principales causas que dificultan tener imputados, indicó a La Voz de Guanacaste la psicóloga del Equipo Interdisciplinario Contra el Hostigamiento Sexual, Paola Brenes.

Hemos encontrado que en la mayoría de casos existe una desconfianza hacia el sistema normativo de la universidad. También estamos hablando de sedes regionales bastante apartadas en donde no se tiene confianza hacia los procesos de investigación”, comentó Brenes.

Recientes quejas de acoso sexual por parte de estudiantes y docentes en las sedes de Guanacaste en marzo de este año, llevaron a la institución a plantar una nueva denuncia a la Fiscalía de Asuntos de Género del Ministerio Público. En el 2017 la institución ya había acudido a la fiscalía, pero la investigación no arrojó conclusiones contundentes y se detuvo.

 

 

Sin denuncia no hay condena

La mayoría de casos que recibe la Comisión Institucional no llegan a concretarse como denuncias porque las personas que presentan la queja deciden no firmar la acusación.

Según Ramellini, aunque las personas indiquen el nombre del presunto acosador, no se puede tomar ninguna medida contra el involucrado si no existe una denuncia formal contra el acosador. 

Para la estudiante de psicología de la sede de Liberia de la UCR, Karina Abarca, lo pequeño de las sedes regionales hace que sea más difícil animarse a denunciar por el ambiente de cercanía que se crea entre estudiantes y docentes.

El mismo profesor que te da un año te puede dar el otro semestre o durante toda tu carrera, y por eso a la gente le da mucho miedo denunciar. A la gente le dan mucho miedo las represalias”, comentó Abarca.

Investigaciones lentas

Tanto Ramellini como Brenes concuerdan que la lentitud con que se resuelven las investigaciones sobre casos de hostigamiento sexual en la universidad dificulta aumentar la cantidad de condenas. 

Para hacerle frente al acoso sexual, la universidad cuenta con un Reglamento en Contra del Hostigamiento Sexual desde 1997. Sin embargo, según Brenes, es necesaria una reforma para aumentar la efectividad en las condenas. 

Según la funcionaria, uno de los puntos más débiles del reglamento, es la exigencia a la Comisión Institucional de crear una Comisión Instructora, conformada por tres docentes, por cada denuncia que se realiza.

Si tenemos 20 casos van a haber 20 comisiones funcionando al mismo tiempo. Entonces la Comisión Institucional va a tener que estar coordinando con 60 personas que además investigan ad honorem. El principal problema es que cuando esto sucede los procesos se tardan porque la universidad no les da un tiempo a los docentes para que se dediquen a esto”, explicó Brenes.

Pese a ello, la coordinadora Brenes cree que los esfuerzos por visibilizar el acoso sexual dentro de las universidades están teniendo resultados, porque las víctimas se acercan más a denunciar o a solicitar información.

En los últimos años se ha abierto la discusión sobre este tema. Se han hecho labores importantes de información, de capacitación, de sensibilidad y comunicación. Todo esto junto a una movilización estudiantil importante”, dijo Brenes.

Además, las autoridades universitarias trabajan en la modificación del reglamento, con el fin de atacar la impunidad de los acosadores y hacer más expeditas las investigaciones.

La revisión del documento lo lleva a cabo el Consejo Universitario junto a la Vicerrectoría de Docencia, el Centro de Investigación en Estudios de la Mujer (Ciem), el Equipo Interdisciplinario contra el Hostigamiento Sexual y con representación estudiantil.

«Nosotros necesitamos inyectar más recursos a la Comisión Institucional para que los procesos sean lo más cortos posibles. Necesitamos costear más tiempo de abogados para empujar los procesos y hacerlos más cortos”, explicó Ramellini.

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