Nosara, Crimen

2019: el año con más robos en Nosara en la última década

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A eso de las seis de la mañana del 28 de diciembre, Paula Zumbado salió de un resort en Playa Guiones para buscar su carro. Lo había dejado estacionado a orillas del hotel pero ya no estaba ahí. Se lo robaron apenas unas horas antes. Un mes después, la joven arquitecta no tiene noticias de su vehículo.

En los seis años que Zumbado ha vivido en Nosara, dice que nunca había presenciado tantos crímenes como ahora.  “Admito que el robo me extrañó completamente, porque en Nosara somos una comunidad y uno no anda pensando que le van a robar. Se puso peor la cosa”, lamenta.

Y tiene razón. El 2019 Nosara cerró con 128 denuncias relacionadas con robos, el número más alto de criminalidad en ese distrito en los últimos diez años según las estadísticas del OIJ. Esto convierte a Nosara en el segundo distrito del cantón con más denuncias por actos delictivos, después de Nicoya centro (453 casos).

A través de grupos de Facebook como “Nosara Classified”, múltiples habitantes han denunciado en los últimos meses robos de negocios, tachas de vehículos (irrumpir en el carro de alguien para robar objetos personales) y asaltos a mano armada.

El último caso expuesto fue el 19 de enero, con el robo del supermercado Blue Garza y la agencia STIHL, a 500 metros de Playa Garza.

La propietaria del supermercado narra que las personas que ingresaron al lugar durante la madrugada  forzaron las puertas y alarmas, y se llevaron licores, objetos de cuidado personal, cámaras de seguridad y dinero. En STIHL arrasaron con toda la maquinaria de construcción y agroforestal que tenían en venta.

“Cuando llegamos al día siguiente el lugar estaba desordenado y sin casi nada. Se llevaron todo lo que se veía valioso. Nosotros teníamos seguridad y nos aseguramos siempre de cerrar puertas. Fue impactante”, dice la propietaria del supermercado, quien pidió no revelar su nombre.

De acuerdo con los registros analizados por La Voz, en el 2019 los delitos más comunes en Nosara fueron el hurto (sustracción de objetos sin usar violencia) y el robo (cuando utilizan la violencia o fuerzan la entrada a una casa o edificio).

El Código Penal indica que el hurto es penalizado con entre un mes y tres años de cárcel, dependiendo de la cantidad valorada en colones que fue sustraída. El robo es castigado con entre seis meses y quince años, dependiendo de la violencia que ejerció el asaltante.

“No puedo decir que me siento insegura en Nosara, pero ya no es el mismo pueblo de antes. Luego del robo me prestaron un cuadraciclo para transportarme y tenía temor de que alguien me lo robara. Me desarrolló un poco de paranoia”, afirma Zumbado.

Según datos de los últimos diez años, la tasa de criminalidad aumenta en las temporadas altas. El año pasado fue en abril, mes de Semana Santa. El OIJ reportó 19 denuncias de robos, hurtos y tachas de vehículo. Noviembre y diciembre, por su parte, suman 31 crímenes.

“La inseguridad no es de ahora”

La presidenta del Comité de Seguridad en Nosara, Mariju Rovira, dice que la inseguridad sí es un problema cada vez más grande, pero que no ocurrió “de la noche a la mañana”. 

“Antes, los robos se daban más entrando a casas de turistas, mientras ellos salían a comer o a ver el atardecer. Luego, como en 2015, comenzamos a dar varios talleres para que los dueños de las casas de alquiler lograran entender el problema e incluyeran un guarda de seguridad en la renta”, cuenta.

De hecho, el 2015 fue el segundo año con mayor criminalidad de la década, con 124 denuncias. Rovira afirma que en ese entonces el comité unió esfuerzos con la Fuerza Pública para crear campañas de concientización tanto para turistas como para residentes del distrito.

“Los ladrones operaban entre horas de cinco de la tarde a diez de la noche, que era cuando las familias no estaban. Informamos de más medidas de seguridad y los agentes policiales comenzaron a rondar más a estas horas cerca de las casas y a realizar más operativos. Los resultados fueron satisfactorios”, explicó Rovira.

Los datos la respaldan. En 2016 la cantidad de delitos bajó a 78 denuncias en todo el año, casi la mitad que el año anterior. Sin embargo, a partir del 2017 comenzó a subir nuevamente, pero sobre todo por la cantidad de hurtos.

Baja presencia policial

Según el encargado de la Policía de Nosara, José Ángel Gómez, normalmente el distrito de Nosara cuenta solo con 23 agentes policiales, 13 de ellos son parte de la Fuerza Pública y diez están identificados como policía turística.

Los oficiales se dividen por turnos y días, por lo que en cada guardia de doce horas, solo hay cinco policías activos: dos recorriendo el distrito en la patrulla, uno en la estación policial y dos para todas las playas.

Los agentes se encargan del área que abarca desde Ostional hasta Garza, pasando por el pueblo de Nosara.

En Semana Santa y la mitad de diciembre, Fuerza Pública asigna dos unidades más al escuadrón: la Policía Migratoria y el Grupo de Apoyo Operativo (GAO), especializados en operativos motorizados.

Gómez reconoce el incremento de delitos en la zona en los últimos meses y cree que se debe a las nuevas construcciones, que atraen a “totales desconocidos” al distrito. No obstante, afirma, su departamento ya está realizando más operativos y campañas de concientización cerca de los lugares más vulnerables, como caminos y casas cerca de la costa. 

La presidenta del comité de seguridad, Mariju Rovira, dice que la poca cantidad de agentes en un mismo turno “hace a Nosara mucho más vulnerable”. Por eso su organización intentará comunicarse con el ministro de Seguridad Pública, Michael Soto, para valorar la posibilidad de aumentar la cantidad de policías.

Además, el comité ha instalado al menos diez cámaras en toda Nosara para vigilar mejor esas zonas riesgosas. Planean instalar otras diez durante el transcurso del año.

Mientras tanto, la comunidad ha creado grupos de Whatsapp para avisar cuando escuchan alarmas o ruidos extraños durante la noche. “Una de nuestras mayores recomendaciones es la organización colectiva”, dijo.

Los delitos contra Zumbado y los negocios de Garza todavía no están resueltos.

La arquitecta dueña del vehículo robado dice que lo último que el OIJ le informó fue que no encontraron ninguna pista durante la investigación, pero que seguirían buscando pruebas.

Tanto Gómez como Rovira advirtieron que es necesario que la gente denuncie. Así las estadísticas pueden reflejar más el sentimiento de inseguridad del que hablan muchos miembros de la comunidad y las autoridades pueden actuar más rápido.

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