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Anabelle Matarrita: La nueva jefa de Abangares

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Ser la máxima autoridad del cantón de Abangares no asusta a Anabelle Matarrita Ulloa, primer mujer en ser electa en ocupar el cargo de alcaldesa. Al contrario, cada vez que lo piensa, sus ojos se llenan de entusiasmo.

Matarrita es licenciada en administración de empresas, y durante más de 20 años ha tenido que enrumbar Misceláneas del Golfo S.A. negocio familiar que brindó servicios de mantenimiento de edificios, generando empleo a varias jefas de hogares. También es contadora privada y agente independiente de seguros del Instituto Nacional de Seguros (INA) por 16 años.

Es precisamente en su oficina de seguros, ubicada en el centro de Abangares, donde nos encontramos para la entrevista. Al llegar nos recibe afectuosamente y mientras termina de arreglar algunos papeles junto a su secretaria, decidimos ir a un ambiente menos laboral, lejos de las pólizas, llamados telefónicos, papeles y cifras.    

Ya en su casa, Matarrita baja un poco los decibeles del trajín diario y se relaja. Su modo de hablar es mesurado, pero a la vez matizado de cierto entusiasmo. De mirada serena, sonrisa bondadosa, combina el estilo de una mujer ejecutiva moderna, con el carácter conciliador de una madre.

 

Pasamos a conversar al rancho, ubicado fuera de la casa, en una especie de cumbre de donde se puede divisar la sierra abangareña, y en los alrededores hay gran cantidad de árboles en donde por las tardes llegan los congos y aves a cantar.  

El rancho es un punto de encuentro familiar, que comparte con sus tres hijas, Ana Victoria de 29 años, quien es abogada, Diana de 24, arquitecta de profesión, y María José de 19, quien actualmente estudia derecho.

Los fines de semana los dedica a lavar, oficio que asegura le encanta y tambien para arreglar la casa. Sus pasatiempos van desde bailar salsa y el paso doble, hasta recorrer el distrito de La Sierra, donde se crió de niña, y si es montada a caballo mejor todavía, pues Matarrita es apasionada de las cabalgatas.
 

Diplomática pero con carácter

Se podría decir que el ambiente de la política siempre ha rodeado a Anabelle Matarrita. Su padre, Franklin Matarrita Montoya, fue líder comunal y regidor de Abangares en la década de los 70, y ella ha participado activamente en el Partido Liberación Nacional (PLN) desde hace 37 años.

Desde el 2000 ha formado parte en elecciones distritales de esta agrupación como tesorera y presidenta del partido en el cantón, aunque actualmente es delegada nacional.

Además, su esposo Adolfo Ledezma Vargas, con quien tiene 30 años de matrimonio, fue presidente del concejo municipal de Abangares durante el periodo 2002-2006. Todos estos antecedentes la acercaron ineludiblemente a las urnas.

Sin embargo, a ella no le gusta que la comparen con lo que han hecho sus familiares, por lo que asegura va a dejar su sello propio en la alcaldía.  

Tengo mucha ilusión de hacer las cosas diferentes, dejar mi huella en el cantón y de aportar algo. Estoy deseando que llegue el 2 de mayo. No puedo desubicarme”, comenta.

Adicionalmente, ella presagia convergencias con los miembros del concejo pues cree que la mayoría de las luchas son comunes.

Creo que nos vamos a llevar bien en el concejo porque todos luchamos por temas similares, acceso al agua, trabajo y caminos. Solo juntos vamos a desarrollar el cantón. El día de la primera sesión no voy a ver colores políticos sino trabajo por la comunidad”.  

 

Matarrita está convencida que su experiencia y formación profesional son un insumo a su favor para las próximas responsabilidades en la gestión de la municipalidad, donde adicionalmente; tendrá que lidiar con dos prejuicios fuertemente arraigados: el machismo y la mala imagen que tiene el ciudadano de los políticos de turno.

La profesión mía (contadora) es un plus para el manejo de la alcaldía. Yo quiero darle un servicio de calidad al ciudadano. La municipalidad es un reto, por el contexto. Hay que luchar y demostrar que tengo la capacidad como mujer y profesional en la política”.

Le pregunto cómo va a reaccionar ante los ataques inevitables de sus oponentes, el ser una de las tres mujeres alcaldesas de la provincia— junto con María Rosa López en Santa Cruz y María Wilman Acosta en Colorado de Abangares, con el cargo de intendente— y las presiones propias de la función pública.

No crea…. yo tengo mi carácter”,– sonríe– “pero soy diplomática, no me gustan los conflictos. Creo que soy una líder positiva, si alguien no hace su trabajo yo lo asumo y lo hago. Me gusta trabajar en equipo pero si no, lo hago sola.”

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