Nicoya

Con apoyo de la comunidad, vecinos transforman parque de Nicoya que antes le pertenecía al alcohol y las drogas

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Rohalbin Carrillo había visto a un grupo de niños y adultos que llegaba a jugar y a recoger basura al parque frente a su casa, durante varios domingos. Un día, por fin, se acercó a preguntarles qué estaban haciendo.

Esa escena de domingo y la respuesta que recibió le parecieron extrañas“Queremos rescatar el Parque de Los Mangos”, le dijo Patricia Ruiz, una de las líderes. Tanto él, de 23 años, como el resto de la comunidad de San Martín de Nicoya estaban acostumbrados a ver personas adictas al alcohol y a las drogas adueñándose de este espacio público.

“A partir de ese día, decidí ser voluntario”, cuenta Rohalbin, ahora presidente de la junta directiva de Presente y Futuro de Barrio San Martín, que desde marzo del 2018 reúne a niños y adultos para recuperar el parque. 

Según los vecinos, tras 10 meses de actividades, cada vez llegan más niños y menos adictos a hacer uso del parque emblemático de esa comunidad nicoyana. También, han tenido audiencias en el concejo municipal para exponer su impacto y han logrado alianzas con organizaciones de todo el cantón que les ayudan con las actividades. 

Con el esfuerzo de la comunidad, la Municipalidad de Nicoya también le puso atención al parque antes abandonado. El año anterior, el gobierno local les donó un play y este año les instalarán otro, además de senderos y bancas.

La alcaldesa del cantón, Adriana Rodríguez, lo ve como un mérito al trabajo comunitario.

Ellos han estado vigilantes para que al play no le pase nada”, dijo un día en la sesión del concejo, en la que comentó las nuevas inversiones en la propiedad.

Cambiar su realidad

Si usted digita “San Martín de Nicoya” en el buscador de Google, es probable que las palabras “balacera”, “asesinato”, “banda narco”, “tiroteo” aparezcan en su pantalla. 

Un informe del Ministerio de Vivienda y Asentamientos Humanos (Mivah) del 2010 demostró que los principales problemas del barrio van desde embarazo y prostitución adolescente, pasando por alcoholismo, drogadicción, pobreza y delincuencia, hasta la ausencia de áreas recreativas adecuadas.

Dentro del barrio lo reconocen. “Son niños en riesgo social”, dice la vecina y miembro del grupo, Yorleny Gómez y agrega que, incluso, tienen identificados unos seis que desde pequeños ya consumen drogas. “Por eso, cada domingo en las actividades les enseñamos sobre convivencia, valores y prevención de adicciones a los niños”, explica.

Los vecinos pensaron que si entre ellos toman el control de los espacios públicos, pueden ir transformando su realidad y el futuro que representan los niños del barrio.

Entre todos pueden ser un pueblo de soluciones. En la medida en que se involucren en actividades y en la medida en que tomen decisiones por la comunidad, van a ver cambios”, considera Patricia Ruiz.

Por eso, el grupo se ha encargado de hacer actividades no solo para los niños, sino también para jóvenes, adultos, mujeres y personas con discapacidad. También charlas de empoderamiento femenino, de superación de violencia doméstica, de convivencia y erradicación de adicciones.

En cada actividad que se realiza de 9:30 a. m. a 12:30 p. m., los niños —y si alcanza para los más grandes— reciben un refrigerio. Foto por: César Arroyo Castro.

Apoyo necesario pero insuficiente

Uno de los domingos, los Bomberos de Nicoya se encargaron de liderar la actividad del día. Otro domingo fue el turno de la Fuerza Pública y otro el del Club de Leones. Algunos de los niños incluso conocieron la playa que está solo a 45 minutos de sus casas mediante una alianza con el programa de educación ambiental Guardianes de la Naturaleza. Este año también se integrarán a los Guías y Scouts.

También la junta directiva y el director de la Escuela de San Martín nos han colaborado. Nos prestan los gimnasios en temporada de lluvia. La trabajadora social y la psicóloga nos ofrecieron su ayuda para dar apoyo en salud mental”, cuenta Ruiz.

Sin embargo, las colaboraciones no son la norma, sino que semanalmente los miembros de Presente y Futuro del Barrio San Martín, unas 30 personas fijas, según dijo Ruiz, se las ingenian para conseguir donaciones de personas conocidas o, incluso, ponen de su propio bolsillo para las actividades y los refrigerios.

Pero eso no los desmotiva. “Nuestro mayor logro es la participación ciudadana”, dice Gómez, la tesorera. “Con eso, los niños se sienten parte de una sociedad que tiene la oportunidad de estar en transformación”, agrega.

Mientras tanto buscan ingresos económicos seguros, continúan recuperando un espacio que históricamente estaba olvidado y así, como una metáfora de sus vidas, lo van transformando.

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