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Editorial- Infraestructura escolar materia reprobada en Nicoya

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Este mes de febrero muchos niños ingresarán a las aulas con la ilusión de iniciar un nuevo ciclo lectivo y aunque en la edad escolar, los pequeños ni piensan tanto en las instalaciones, tampoco podrían imaginar que el techo de los pasillos les podría caer encima. Mucho menos uno lo imaginaria en una escuela nueva, a menos de un año de terminada.

Lastimosamente, esta es la situación que viven los estudiantes y docentes de la Escuela Leonidas Briceño de Nicoya, quienes deberán iniciar sus clases con el riesgo de que el cielo raso que se extiende por los pasillos del centro amenace con caer al pasadizo.

La Escuela fue reconstruida en su totalidad en noviembre de 2013 por la empresa constructora CBC con un monto de ¢866.741.275. Sin embargo, a menos de un año ya ha necesitado reemplazo de llavines, alcantarillas, tuberías, piezas de los servicios sanitarios y ahora además, el cielo raso.

Y aunque la Junta de Educación de la escuela asegura que la empresa por el momento se ha hecho cargo de las reparaciones y costos, nos parece reprochable que una obra tan onerosa tenga que ser intervenida en tan poco tiempo.

Lamentablemente, la infraestructura escolar es materia reprobada en Nicoya. Y no son pocos los centros educativos del cantón que padecen las malas condiciones en sus instalaciones y algunos incluso arrancarán este curso lectivo fuera de las aulas o en salones de clases improvisados.

Tal es el caso de las escuelas de Las Pozas y Corralillo en el distrito San Antonio, que iniciarán las clases fuera de sus instalaciones debido a que las estructuras originales no cuentan con las condiciones mínimas para operar, según un reporte de la dirección regional del Ministerio de Educación (MEP).

Y por si fuera poco, las escuelas de San Martín, Sámara y Nambí arrancan el 2015 sin el permiso de funcionamiento requerido por parte del Ministerio de Salud.

Ante este panorama y con los antecedentes de los daños acumulados tras el terremoto en 2012 nos preocupa que los jóvenes estudiantes reciban clases en condiciones tan deplorables y riesgosas.

Además, nos preocupa que no haya una comunicación clara por parte de la Dirección de Infraestructura y Equipamiento Educativo (DIE), del MEP, sobre lo que se va a hacer para remediar la situación.

La eficacia en la educación no solo se mide por la calidad en la enseñanza sino también por las condiciones en que se recibe.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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