Regional, Nosara

Equivocación de Asada Playas de Nosara abrió el paso a ampliación de hotel Lagarta Lodge

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Una equivocación de la Asada de Playas de Nosara dejó caer la primera pieza de un dominó de irregularidades que permitieron la expansión del Hotel Lagarta Lodge antes de contar con estudios técnicos que demostraran la capacidad del acueducto rural. Estos estudios son necesarios  para  asegurar el agua del nuevo desarrollo sin perjudicar a la comunidad.

En medio de las preocupaciones de los vecinos, que han sufrido la escasez de agua durante cada verano desde hace cinco años, la Asada ahora busca revertir su error y paralizar la ampliación del hotel alegando que debe elaborarse un nuevo estudio técnico, que el hotel manipuló el procedimiento y que la municipalidad nunca debió entregar los permisos de construcción.

¿Tiene razón en sus alegatos? La Voz de Guanacaste ahondó en documentos emitidos, normativa vigente y entrevistas con todos los actores involucrados en este conflicto.

Se encontró que la Asada cometió al menos tres actos irregulares en el proceso y que la municipalidad permitió permisos de construcción con base en una carta que contenía equivocaciones del acueducto rural. No hay evidencia, hasta el momento, de que el Hotel haya cometido un acto irregular.

Según la asesora legal para Asadas del Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA), Andrea Chacón, basada en la normativa vigente, la responsabilidad de lo que ha ocurrido hasta el momento en este caso recae enteramente sobre la Asada, que es el primer filtro que debe superar cualquier desarrollo inmobiliario para iniciar su construcción.

La explicación es larga. Si tiene poco tiempo, este es un resumen de los errores de la Asada:

-PRIMER ERROR: Extendió cartas de capacidad hídrica sin especificar cuáles eran las mejoras que debían hacerse al acueducto para garantizar agua al desarrollo sin perjudicar a la comunidad.

-SEGUNDO ERROR: El estudio técnico contratado por la Asada sobre la afectación que podría traer la ampliación del hotel al acueducto rural tenía fallas técnicas importantes. El AyA lo rechazó.

-TERCER ERROR: Le pidió dinero en efectivo a los nuevos dueños de Lagarta Lodge (más de $90.000) para construir ellos mismos un pozo, basados en un estudio de un investigador contratado por la Asada, pero pagado por el hotel. Solo el AyA puede aprobar la perforación de un nuevo pozo y un desarrollador nunca debería darle dinero a una Asada.

El primer error

De marzo a noviembre del 2015, la Asada que administra el acueducto rural de Guiones y Pelada le otorgó seis cartas de capacidad hídrica al hotel sin especificarle qué mejoras debía hacer en la infraestructura del acueducto antes de iniciar las obras. Lea las cartas aquí.

Si ese permiso está condicionado a la construcción de más tubería o a la perforación de un pozo, eso debe indicarse claramente en la carta expedida. Así lo indica el artículo 20 del Reglamento de prestación de servicios del AyA.

Este documento adicionalmente debe desglosar los requerimientos técnicos correspondientes a las obras de infraestructura que puede cumplir el interesado a fin de habilitar la disponibilidad del o los servicios requeridos”, señala el reglamento.

Como la Asada no lo especificó, la municipalidad interpretó que el acueducto estaba en la capacidad para darle agua al hotel, aseguró el ingeniero a cargo del caso en el gobierno local, Josué Ruiz, y por lo tanto expidió los permisos de construcción.

En la municipalidad lo que nos interesa es que tenga capacidad y disponibilidad. En este caso, hay que tomar en cuenta que el hotel ya estaba y entonces ya es un abonado: disponibilidad ya hay. Si ellos me dicen que tienen agua para darle al proyecto, yo no los puedo cuestionar. Por ley no lo puedo hacer”, explicó Ruiz.  

La misma Asada reconoció que esta fue su primera equivocación. “El error principal de la Asada fue no haber puesto en la carta de capacidad hídrica las construcciones necesarias (para mejorar el sistema)”, reconoció al teléfono el abogado de la Asada, Daniel Espinoza.

Sin embargo, días más tarde Espinoza envió un documento a la Municipalidad de Nicoya alegando que también la municipalidad cometió una “ilegalidad” al extender los permisos de construcción sin la carta de disponibilidad de servicios.

¿Disponibilidad de qué? Hagamos un paréntesis: Hay dos cartas que el AyA o las Asadas pueden entregarle a un desarrollador cuando este le pide agua para construir algo: una es la de “disponibilidad del servicio” y otra es la de “capacidad hídrica”.

La primera indica que ya el acueducto tiene ramificaciones (o tubería) hasta el lugar donde se construirá el nuevo desarrollo y que también tiene agua. Es la carta de la armonía: todos felices. La segunda se emite solo cuando la Asada determina, con base en sus mediciones, que sí tiene agua pero que no tiene cómo llevarla hasta ese desarrollo y que necesita construir más infraestructura.

Esa es la carta de la discordia en este caso: por un lado, la Asada alega que la municipalidad no podía extender un permiso de construcción con este documento. Por el otro, el AyA y la municipalidad coinciden en que, si la carta no daba las especificaciones necesarias, la interpretación de la municipalidad fue la correcta.

No me atrevería a responsabilizar a la municipalidad. Si llega una carta y dice que hay capacidad hídrica y no dice que hay que hacer más desarrollos, elaborar un tanque o lo que sea, se asume que no hay que hacerlo. No hay por qué hilar más allá de lo que dice el documento”, argumentó Chacón, del AyA.

Proceso fraccionado

Los vecinos a los que cubre la Asada de Playas de Nosara empezaron a preocuparse cuando vieron el tamaño de las nuevas obras del hotel, que incluye un restaurante que destaca por encima de los árboles y es la construcción más vistosa, 14 habitaciones nuevas (ya existían otras 12), un salón multiusos para 60 personas y dos piscinas.

Unos 200 vecinos firmaron una carta para que la Municipalidad iniciara una investigación contra Lagarta Lodge, alegando que iniciaron las obras sin contar con el permiso de agua de la Asada.

La Asada también denunció en varias ocasiones al hotel frente a la Municipalidad y ante La Voz de Guanacaste por haber realizado lo que consideraba “un procedimiento incorrecto”, al presentar las solicitudes de agua una por una, en meses distintos del 2015 y para cada lote por aparte. (Vea línea del tiempo al final de la nota). 

“Fue una completa manipulación del proceso. No sospechamos nada y luego empezamos a escuchar a los vecinos preguntándose qué estaba pasando”, alegó la actual presidenta de la Asada, Elizabeth Adams, en su primera entrevista con La Voz de Guanacaste en agosto de este año.

Para mí, todas eran aplicaciones diferentes. No lo vi en el contexto. Sabía que estaban renovando Lagarta, pero no tenía idea de que (todas las cartas) iban para el proyecto”, agregó.

El representante de Lagarta Lodge, Óscar López, argumentó que los permisos se solicitaron de manera fraccionada porque así se fue pensando el proyecto, por partes. Cada una de las seis cartas tiene el nombre de la sociedad bajo la cual está inscrito el hotel: Panorama Lagarta Ltda.

“Me llama la atención que no se sepa que es del mismo desarrollo. Honestamente, fue por etapas porque (así) fue como se concibió”, dijo López, quien asegura que el hotel está preparado para hacerle frente a la escasez del verano, pues tiene un pozo propio concesionado del que podrían extraer agua si construyen la infraestructura necesaria.

Más errores

Cuando los vecinos comenzaron a alarmarse por la magnitud del proyecto, la Asada le exigió a los desarrolladores pagar por un estudio técnico que determinara el impacto que podría tener la construcción sobre el acueducto.

El estudio técnico se debe realizar antes de extender los permisos de agua de una obra y no después. Cuando una Asada tiene dudas sobre su capacidad, debe ir a sus datos, comprobar si tiene problemas con el caudal y solicitar un estudio técnico al desarrollador para evaluar el impacto que podría tener la nueva construcción.

El ingeniero Freddy Zúñiga, escogido por la Asada para realizar el estudio, recomendó la construcción de un pozo adicional para evitar las consecuencias de la falta de lluvia, pero según el AyA, en su revisión del estudio, el ingeniero no ofreció ningún tipo de sustento técnico para dar la recomendación.

La Asada de Playas de Nosara cometió otro error al solicitarle directamente a los desarrolladores del proyecto que les dieran el dinero necesario para la construcción del pozo y mejoramiento en infraestructura, más de $100.000 en aquel momento –“Son más de $100.000 lo que solicitamos para mejorar la infraestructura”, dijo Adams.

El estudio en realidad indica un monto menor, de $90,292, por todas las mejoras, incluyendo la construcción de un pozo perforado de 100 metros de profundidad.

Andrea Chacón, asesora jurídica del AyA, explicó que, en cualquier caso, una Asada no está facultada por ley para recibir dinero a cambio de un servicio más allá de las tarifas establecidas por la Aresep (excepto si son donaciones). Tampoco puede iniciar la construcción de un pozo sin que el estudio técnico cuente con el aval del AyA.

Todo eso lo determina el AyA, que no haya una carga extralimitada para el desarrollador”, explicó Chacón.

También lo indica el documento de revisión del estudio técnico de Zúñiga, elaborado por el ingeniero Esteban Morales, del AyA. (Lea aquí el documento del AyA)

(Pedir dinero en efectivo) es totalmente incorrecto y está fuera de reglamentos y de la ley, ya que debe ser el interesado el que construye las obras que se determinan en el estudio técnico una vez aprobadas por el AyA”, indica el documento de revisión.

Pero la práctica ha dictado todo lo contrario

La ley establece que todo tipo de inversión tiene que tener una autorización por parte del AyA. Sin embargo, eso nunca se ha hecho así en la Asada de Playas de Nosara. El AyA conoce perfectamente este modo de operar. Eso es perfectamente normal”, dijo el abogado de la asada Daniel Espinoza.

Un conflicto cotidiano

Si hasta aquí este conflicto entre un hotel y un acueducto le había parecido parte de un relato muy específico y de una sola comunidad, debe saber que esta es solo la punta del iceberg.

Los desacuerdos entre desarrolladores y Asadas, así como las irregularidades entre los procesos establecidos por el AyA, los que siguen las municipalidades y los acueductos rurales, no son conflictos aislados: forman parte de una tendencia.

Eso lo dejaron claro tanto los involucrados en el conflicto como el AyA.

“Yo trabajo con varias Asadas y siempre han trabajado así: los desarrolladores dan el dinero y las Asadas construyen el proyecto, agregó Espinoza, quien aseguró que a partir de ahora la Asada de Playas de Nosara cambiará el procedimiento pasado y se ajustará a las reglas que establece el AyA.

Este tipo de conductas pueden ocasionarle problemas a ambas partes. Por un lado, las Asadas pueden aprovechar el dinero para hacer reparaciones que no le corresponde asumir a los empresarios y, por otro, los cálculos pueden resultar insuficientes, en cuyo caso la Asada tendría que asumir el gasto faltante.

Chacón explicó que precisamente por eso el AyA  tiene el departamento de asesoría jurídica y que ahora están en un proceso de capacitación de Asadas y municipalidades en que les explican cómo deben presentar las cartas y cómo deben expedir los permisos, para evitar conflictos tan largos como este, que lleva casi un año torturando a la comunidad.

 

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