Regional, Comida

Mercados Gastronómicos alimentan una nueva experiencia en Guanacaste

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Cuando era niña recuerdo entrar a un mercado de la mano de mi abuela y ver a las personas: algunas pasando el rato, otras andaban más aceleradas, comprando en kioscos o tomándose un jugo, en la barra de alguna soda. Otros más comían sopas o arroces al lado de aparentes desconocidos, en mesas de madera con mantel de cuadros y plástico tilinte por encima. 

Casi 25 años después, encontré varios mercaditos gastronómicos en Guanacaste que quieren emular esa misma experiencia de informalidad y convivencia, solo que con nuevos componentes. Los caracterizan los diseños arquitectónicos modernos, bien iluminados con luces cálidas y equipados con mesas comunales e individuales. Y obviamente, una oferta culinaria que combina platillos simples con una oferta gourmet. 

La empresa consultora que estudia esta tendencia a nivel nacional e internacional, Cushman & Wakefield AB Advisory, reconoce a los mercaditos como un modelo que gana cada vez más terreno. En Guanacaste proliferan a un ritmo más lento que en la Gran Área Metropolitana pero no es difícil pensar que la tendencia crecerá. 

En la provincia hay al menos tres lugares bajo ese nuevo concepto en Tamarindo, Sámara y Nosara.

El Mercadito de Tamarindo inició en febrero del 2018 con 10 locales de comida y tiendas de diseño nacional. La oferta culinaria va desde hamburguesas artesanales, pasando por sánguches argentinos y terminando en pupusas venezolanas.

El dueño del lugar, Juan Carlos Cerdas, valora abrir tres mercaditos nuevos en otros puntos de la provincia en el mediano y largo plazo. 

En Tamarindo nos dimos cuenta que había mucha vida nocturna pero que hacía falta un lugar como este, donde amigos y familias pudieran estar juntos. Fue pensado como un espacio social. Esa filosofía ha hecho que sea bastante concurrido”, comentó Cerdas. 

Según la consultora Cushman, estos nuevos espacios responden a cambios en los gustos de los consumidores, que son cada vez más sofisticados e informados. 

“La explosión de la cultura “foodie” coincidió con la aparición de un nuevo grupo demográfico: los millennials [que aunque nadie se pone de acuerdo en sus fechas de nacimiento, muchos coinciden en que van de 1982 a 1994].  Estos consumidores desean autenticidad y comida de calidad”, cita el más reciente reporte de mercados gastronómicos de la firma.

 

Para más, pero ¿para todos?

Para la directora de la firma Dual Arquitectura y Construcción, que da asesoría en mercados gastronómicos en el país, Fabiola Suárez, Guanacaste tiene un gran potencial para la instalación de este tipo de lugares. 

Un buen elemento para invertir en la zona es que reúne público nacional y extranjero en un mismo lugar y que el mercado no está saturado todavía. 

“No hay tampoco que olvidar que la gente, aquí en Guanacaste o en San José, hoy lo que busca son espacios agradables para compartir, no espacios solo para comer porque tengo hambre. Se trata de relaciones humanas”, comentó Suárez. 

Little Italy empezó a tomar forma de mercado gastronómico hace dos años. Se ubica en Guiones, Nosara y su oferta gira alrededor de los placeres del país europeo.
Little Italy empezó a tomar forma de mercado gastronómico hace dos años. Se ubica en Guiones, Nosara y su oferta gira alrededor de los placeres del país europeo.

Ese mix entre locales y extranjeros es lo que le permite consolidarse a Little Italy, otro mercadito ubicado en playa Guiones, Nosara, desde hace dos años, con mesitas al aire libre y con la mayoría de sus locales conectados entre sí. 

Pero responder a ambos públicos es también un reto. Según Ricardo Micalli, su dueño, la clave para ellos es que los arrendantes ofrezcan una oferta variada pero de calidad.

“Tenemos la pizza y los helados, que atraen a un público más de la comunidad [pero también] tenemos comida más sofisticada. Ese fue un balance que buscamos”, dijo Micalli.

El reto también está en ofrecer precios variados, para que la gente de la comunidad pueda acceder a ellos. Cerdas, del Mercadito de Tamarindo, dijo que seleccionó a los restaurantes de su emprendimiento pensando también en el precio en que ofrecían sus productos. 

“Quisimos tener precios competitivos para todos los tipos de público”, detalló. 

Como resultado, tanto Cerdas como Micalli, aseguran que los mercaditos terminan por representar una oportunidad para los emprendimientos independientes, pero también para las mismas cadenas de comida. 

Para uno de los administradores de la venta de arepas venezolanas Doña Ana, en el mercadito de Tamarindo, la multiculturalidad de la oferta es un beneficio

Si alguien viene y me pregunta por una pizza, yo recomiendo al otro local, porque todos buscamos que se llene el lugar, y alguien termina por llegar a nosotros y conocernos”, comentó David Hunter, de Doña Ana. 

Invierta con cautela

La firma de arquitectura de Suárez también está cotizando un nuevo mercadito en Flamingo. Ella y los dueños de los espacios que ya se instalaron en la provincia, coinciden en tres recomendaciones para los que quieran invertir en Guanacaste en mercados como este: buscar asesoría, tener un concepto claro de qué tipo de espacio quiere ofrecer y a qué público quiere conquistar. 

A criterio de la arquitecta, Costa Rica tiene todavía una gama de espacios por descubrir incluyendo aún más emprendimientos locales.

La firma de arquitectura Gensler da algunas pistas en su artículo “La nueva era de los comedores” donde menciona mercados equipados con cocinas de demostración, instalaciones de entretenimiento para música en vivo o instalaciones de arte.

“Estos espacios pueden convertirse en un ganar – ganar para una comunidad porque la gastronomía podría conectar con la cultura, por ejemplo. Pero eso sigue siendo incipiente en el país”, dijo Suárez.

 

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