Turismo

Un viaje en bus por la cultura guanacasteca

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No exagero si digo que todos odiamos las rutas largas en bus, esas con tantas paradas que sentimos que nunca vamos a llegar. Pero la de hoy es distinta porque cada parada es un pequeño destino en sí misma: estoy a punto de subirme al VIP City Bus, un tour que arrancó hace nueve meses y que atraviesa el corazón de la pampa en un bus de dos pisos. 

Adalberto Obando es nuestro guía, un nicoyano conversador que observa atento a través de las ventanas para explicarnos curiosidades sobre Guanacaste. Los demás asientos los ocupan 10 turistas, casi todos estadounidenses.   

A media mañana partimos desde Guardia de Liberia hacia nuestro primer destino en la rivera del río Tempisque. Ahí vemos de cerca el trabajo de los areneros de Filadelfia, una labor antigua en el cantón que sobrevive a pesar del paso de los años. 

En esta labor artesanal los hombres nadan en las profundidades del río para sacar la arena con sus propias manos, luego la transportan con bueyes para venderla y ser utilizada en construcción.

La cultura y arquitectura son el motor principal en este tipo de recorridos, pero el tour también intenta mostrar bien de cerca cómo es el día a día de los guanacastecos.

Queremos que conozcan la gente del pueblo, que vayan al mercado y conozcan olores, sabores, frutas y verduras que jamás han visto”, gerente de operaciones, Jorge Ovares.

Subimos una vez más para continuar hacia nuestra siguiente parada: la ciudad de Liberia. 

En el bus, un joven marimbista y sardinaleño llamado Eduardo Gutiérrez, y el gerente de operaciones del bus turístico, Jorge Ovares, nos reciben armados con güiro, marimba y maracas. 

Por fuera de las ventanas desfilan, uno tras otro, cañales y potreros. Aquí adentro, la vibración de las teclas musicaliza el paisaje con canciones que van desde “El zancudo loco” hasta la popular “Despacito”. Flotamos por la ruta 21 casi sin darnos cuenta.

“¡Estamos en la esquina americana!” grita Adalberto en inglés al cruzar la entrada de Liberia, flanqueada por restaurantes de comida rápida en todos sus puntos cardinales. 

El bus zigzaguea entre las pequeñas calles liberianas, reducidas aún más por carros mal estacionados y por un gigantesco árbol de Guanacaste que se levanta justo en el centro de la calle. ¡Viva Costa Rica!

Bajamos del bus y Adalberto aprovecha la caminata por los barrios para mostrarnos otro árbol, un jícaro que crece en el patio de una casa. Nos cuenta que su uso en la confección de artesanías en Guanacaste es muy común. 

Caminamos en fila por las reducidas aceras hasta Calle Real, donde las casas históricas de la ciudad blanca adornan ambos lados del camino. En esta parte del tour repasamos brevemente la historia y la arquitectura de la capital guanacasteca.

Adalberto Obando explica a los turistas detalles sobre las construcciones de adobe y bahareque en Calle Real. Sus 25 años de experiencia en turismo y sus raíces guanacastecas lo respaldan. Foto: César Arroyo

El sol que tenía varios días sin asomarse, arremete con fuerza al mediodía y carga el ambiente de humedad. En el parque donde nace esta calle histórica aprovechamos para tomar unas cuantas pipas frías, y estamos listos para continuar con nuestros destinos más inmediatos: la iglesia católica y la antigua comandancia, convertida en el Museo Guanacaste desde hace 14 años. 

Así se cierra el capítulo de arquitectura patrimonial de nuestro recorrido, y en seguida nos vemos inmersos en uno de los escenarios de la vida cotidiana del guanacasteco: el mercado.

El olor a chicharrón y queso ahumado nos da la bienvenida justo al cruzar la puerta del mercado municipal de Liberia. Aquí Adalberto explica un poco sobre la gastronomía típica y los ingredientes más comunes en la comida costarricense conforme avanzamos a través de sodas, carnicerías y pulperías.

Volvemos al autobús, cargados de cultura popular, conceptos arquitectónicos y una que otra tapa de dulce. Ya llevamos hora y media de recorrido pero esto recién comienza.

Antes de dirigirnos a nuestro destino final en Playas del Coco —para comprar souvenirs— haremos escala en Guardia donde nos esperan con tour de café, bailes típicos, almuerzo y hasta nos pondrán a cocinar empanadas.

¡Que no lo deje el bus!

Reservaciones:  2282 0240 

Precio: 

  • Nacionales $80 
  • Extranjeros $112

Horarios: 10:30 a. m. – 4:15 p. m. (Lunes, miércoles, viernes y sábado de agosto a noviembre. Toda la semana de diciembre a julio).

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