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El viento sopla a favor de Guanacaste, pero ¿en qué nos beneficia?

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Costa Rica alcanzó en 2018 la mayor generación eólica de su historia. Sin Guanacaste, eso no hubiera sido posible.

De toda la electricidad que el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) produjo ese año, cerca de un 16% provino del viento, según datos del Centro Nacional de Control de Energía (CENCE). Seis años antes, en 2011, apenas representaba un 4,25%.

De ese 16%, casi su totalidad se produjo con plantas eólicas instaladas en la provincia.

Ese crecimiento sostenido en la producción eólica, convirtió al viento en la segunda fuente de energía más importante del país, superada sólo por la generada a partir del agua (73%).

Llegar hasta ese punto no fue casualidad. A finales de los años 70, el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) inició un estudio de medición de viento con el que mostró que Guanacaste era la mejor zona del país para producir este tipo de energía. Los estudios se volvieron realidad en 1996 cuando Costa Rica celebró la inauguración de la primera planta eólica de América Latina, ubicada en el cantón de Tilarán (Plantas Eólicas S.R.L).

Más de 20 años después, el país cuenta con 18 plantas eólicas instaladas, 16 de ellas en Guanacaste. Este hito nos da prestigio internacional y hasta genera cifras moderadas de empleo en la provincia, pero el provecho que le podría sacar la provincia es, según los expertos, mucho mayor.

Viento en millones de colones

Las plantas eólicas que se instalan en la provincia dejan ganancias a las municipalidades de los cantones elegidos para instalarse.

A nivel local, las empresas a cargo de las plantas tienen la obligación de estar al día con el pago de permisos de funcionamiento (patente municipal) e impuestos de bienes inmuebles, por ejemplo. Además, pagan permisos de construcción una única vez al iniciar con el levantamiento de los proyectos.

Tilarán alberga nueve plantas eólicas. Es el territorio guanacasteco con la mayor presencia de proyectos de este tipo. Juan Pablo Barquero, alcalde de ese cantón, asegura que la municipalidad recibe anualmente ¢108 millones por el pago de patentes de entre todas las plantas instaladas en su territorio. Lo que corresponde a entre un 60% y 70% del total percibido por el gobierno local en esa partida.

“El rubro de patentes municipales es el más importante para la municipalidad y es justamente por las eólicas. El dinero se utiliza para diversos proyectos comunales y hasta para gastos administrativos”, dice Barquero.

Sin embargo, para el alcalde no es suficiente. Para él, Tilarán y el resto de las municipalidades de la provincia deberían recibir más beneficios económicos directos.

En noviembre del 2017, la municipalidad redactó un proyecto de ley que gravaría a las
empresas desarrolladoras y propietarias de proyectos de energía eólica en Guanacaste con un nuevo impuesto de un 1% por cada ¢1.000 de ingresos brutos.

Según el documento, que fue presentado por el diputado Rodolfo Peña, los recursos se distribuirían porcentualmente entre todos los gobiernos locales de la provincia, pero el texto no especifica cuánto aumentarían las ganancias de los municipios si entrara en vigencia la propuesta. Tampoco la municipalidad de Tilarán tiene claro este dato.

El proyecto fue apoyado por todas las municipalidades y se encuentra actualmente en estudio en la Comisión de Ambiente de la Asamblea Legislativa.

Electricidad, ¿más barata?

Según el ICE, desde 1991 Guanacaste produce casi el 40% de la electricidad nacional. Es más, es la única provincia que genera electricidad con cuatro fuentes renovables (geotermia, agua, biomasa, solar), además de la eólica.

Que eso suceda no significa que el recibo eléctrico nos salga más barato a los guanacastecos, pues la electricidad se produce en la provincia pero luego es administrada por el ICE para abastecer todo el sistema eléctrico nacional.

El director de Planificación Eléctrica del ICE, Javier Orozco, lo explicó así: la ley obliga al Instituto a comprar la electricidad que la mayoría de plantas eólicas en Guanacaste producen. Es decir, el ICE toma esa generación y la mezcla con la energía de sus propias plantas para atender la demanda nacional.

“Con relación al precio, tenemos un concepto de tarifas que es universal y solidario”, agregó Orozco

Para Carlos Montenegro, asesor de la comisión de energía de la Cámara de Industrias de Costa Rica (CICR), ese sistema hace que todos los abonados del ICE paguen por igual y sean vulnerables a “los errores que el Instituto comete y que terminan pagando todos los abonados”.

Algunas inversiones que ha hecho el ICE han doblado el presupuesto con el que se planearon y eso hace que las tarifas sin duda se encarezcan”, comentó.

Energía propia

Guanacaste tiene una particularidad: Coopeguanacaste atiende al 48% de los abonados de la provincia, mientras el ICE cubre al porcentaje restante.

La cooperativa, además, produce el 62% de la energía que vende. El porcentaje restante se la compra al instituto.

¿Qué quiere decir esto?, que quienes reciben energía de Coopeguanacaste podrían tener disminuciones en su tarifa eléctrica con el desarrollo de proyectos de energía eólica, pues las tarifas de la cooperativa responden en mayor medida a qué tan eficiente es la empresa produciendo su propia energía.

Datos de la Autoridad reguladora de Servicios Públicos (ARESEP) señalan que a la fecha salen más baratas algunas tarifas de la cooperativa. Por ejemplo, el consumo eléctrico promedio por familia (200 kw/h) para abonados de Coopeguanacaste tiene un costo de alrededor de ¢92 por Kw/h, mientras que en el ICE es de ¢139.

Erick Herra, gerente de generación de proyectos de Coopeguanacaste, dijo que justamente con la inauguración de la segunda planta eólica de la cooperativa en Santa Cruz (El Cacao) en enero de este año, los abonados de la cooperativa podrían ver una rebaja en sus recibos en el corto plazo.

La primera planta eólica de la cooperativa se ubica en Río Naranjo de Bagaces, y entró en operación en agosto del 2018.

Para Herra, en la medida en que la cooperativa dependa cada vez menos del ICE y genere su propia energía, podría volverse más competitiva. “Si eventualmente el país vive una apertura del mercado eléctrico, tendríamos mejores tarifas para competir”, dijo el gerente.

 

Ayuda sin supervisión

Cuando las empresas se instalan para operar en la provincia, se asume que cada una de ellas entrará en un proceso de responsabilidad social que consiste en retribuir algo a la comunidad.

Barquero, alcalde de Tilarán, dice que si bien en el cantón todas las empresas asumen ese compromiso, “no todos lo trabajan de la misma manera”.

La comunidad termina siendo la única vigilante de que eso suceda. En el caso de la planta de El Cacao, las comunidades de Bernabela, Cacao y Santa Bárbara sí confirmaron que recibieron beneficios.

Sandra Álvarez, representante de la Asociación de Desarrollo de El Cacao, aseguró que la cooperativa colaboró en la construcción de un parque infantil y de una soda que, una vez que entre a funcionar, le generará ingresos a la comunidad.

Henry Segura, ex director de la universidad Invenio, estima que por cada planta eólica en funcionamiento se contratan en promedio a 25 personas. Pero a nivel nacional, el ICE no cuenta con estudios que detallen la verdadera empleabilidad del sector de energía en el país, incluidos los puestos de trabajo generados por las plantas eólicas en Guanacaste.

El número estimado por Segura no es elevado en comparación a lo que podría generar una empresa de manufactura (100 empleos, por ejemplo), pero el consultor insiste en que son empleos de mucha calidad.

Es personal que entra en una capacitación del más alto nivel y que termina siendo exportado para proyectos internacionales, por el amplio conocimiento que adquieren”, agregó Segura.

Durante la construcción de las plantas también aumenta el empleo. En el caso de la más reciente planta inaugurada por la Coopeguanacaste, la suma ascendió a 300 empleos directos y 700 indirectos.

 

Educación todavía no vuela

Para Segura, en la educación está uno de los mayores retos para la provincia: es necesario diversificarla por lo menos a la misma velocidad que los proyectos energéticos de Costa Rica.

“Con la consolidación de las eólicas, la oferta educativa debería explotar, debería ir igual o más rápido a lo que el sector plantea, pero la realidad es que vamos más lento”, confirma Segura.

El país ha dado algunos pasos en la preparación de capital humano para los avances energéticos, pero no los suficientes. Por ejemplo, el Instituto Nacional de Aprendizaje (INA) ya está graduando mecánicos especializados en vehículos eléctricos, pero por el momento esa capacitación es exclusiva de los cantones del Valle Central.

El viento del futuro

El turismo energético, o turismo eólico en este caso, también podría traerle beneficios al país, pero es algo que Costa Rica apenas está explorando. Se trata de aprovechar los proyectos de generación eléctrica para atraer turistas que quieran entender la forma en que se genera la energía.

En el mundo, países como Escocia son pioneros en combinar parque eólicos con centros de visitantes o estrategias turísticas. Según el diario El País, el parque eólico de Whitelee que se ubica a 74 km de la capital escocesa, ofrece hasta 130 kilómetros de rutas trazadas entre sus 215 turbinas, que se pueden recorrer a pie, en bicicleta o a caballo.

Barquero, el alcalde de Tilarán opina que el país, y hasta el mismo gobierno local, “se ha dormido en el aprovechamiento de ese tipo de turismo”, pero que están a tiempo para sacarle provecho.

Según el alcalde, la muni trabaja en un proyecto de turismo en el que buscarán aprovechar las plantas de energía instaladas en el cantón.

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