Comida

La Fonda Chorotega: Comida criolla, en comal y al fogón

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A 10 minutos del centro de Nicoya y casi en el centro de una propiedad de 9.000 metros cuadrados se levanta un rancho sin paredes, con mesas y asientos de madera. Al frente, una llanura quemada por el sol. Y a un costado, un barril azul oxidado, atado a los árboles, listo para que los más entusiastas lo utilicen como toro para practicar su mejor espectáculo de monta. Al fondo suena “Secreto de Amor” de Joan Sebastian.

Llegar a la Fonda Chorotega es encontrarse con un paisaje sacado de una postal guanacasteca, de esas que uno compra para enviarle a algún amigo en otro país o para dejarse de recuerdo.

El lugar resguarda un menú lleno de memoria guanacasteca, que huele a cocina de abuela. A esa comida que de solo pensarla nos sabe a fogón.

Delia Campos cocina desde los 10 años y este año cumple 60. Ella tiene la tarea de preparar varios de esos platillos. Entre ellos, el frito, que es uno de los que mejor le salen y que prepara en la Fonda Chorotega religiosamente de jueves a domingo, días en que el lugar está abierto al público.

La boca de frito está hecha con cabezas de cerdo y vísceras como el corazón y la lengua. “Con todo ya cocinado la carne se pica finito y se le echa chile, culantro, cebolla y ajo”, asegura.

“Yo lo que sé cocinar es esto, comidas típicas, porque yo de platos gourmet no sé nada…“, agrega.

Delia Campos es una de las cocineras de la Fonda Chorotega y es experta en comida criolla.

El sabor es rico, pero intenso y bastante pesado por la gran cantidad de grasa que tiene. Echarle limón antes de comérselo es uno de los trucos para digerirlo mejor. En la fonda lo sirven con una tortilla recién palmeada, también echa a la leña.

El frito es un plato común en fiestas patronales como las que se hacen en Nicoya en honor a San Blas. El resto del año son contados los lugares donde una persona lo puede conseguir.

Heidy Rodríguez, dueña de la fonda, explica que justamente esa es la idea del lugar desde que empezó a operar hace un año: “Conseguir comida criolla todo el año, mientras logra lo más importante: rescatar la identidad guanacasteca”.

Los gallos de gallina con ensalada y tortilla también forman parte del menú. Doña Delia asegura que es de los platillos más buscados y no es difícil entender por qué: la gallina está tan fresca que la carne se separa fácilmente del hueso y está preparada con una salsita de tomate que le da un toque todavía más jugoso. Otro consejo: vaya dispuesto a ensuciarse las manos porque es la mejor manera de disfrutarla.

Los gallos de gallina con ensalada y tortilla también forman parte del menú.

Otras de las opciones a escoger son el mondongo en salsa, patas de cerdo y carne mechada. Todo lo preparan a la leña.

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No están en el menú, pero nos aseguraron que la sopa de albóndigas (caldo de pollo con bolitas hechas de masa) de los sábados, y la olla de carne de los domingos son de los mejores platillos del lugar.

Rodríguez explicó que la fonda también la habilitan para celebrar eventos especiales como bodas o fiestas de trabajo, bajo previa reservación.

“Yo veo este negocio creciendo, con busetas turísticas llegando para conocer nuestra identidad. Quiero habilitar nuestra propia huerta y una pequeña granja doméstica para que la gente tenga una atracción”, aseguró la propietaria.

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