Medio Ambiente, Santa Cruz

Hotelero extrajo relleno del manglar de Tamarindo; Fiscalía continúa la investigación por daño ambiental

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La Fiscalía Ambiental investiga al hotelero Shon Kapeta por rellenar 63 metros cuadrados del manglar del distrito de Tamarindo, en Santa Cruz, y abrir una zanja para drenar las aguas hasta el mar. 

Las violaciones que investiga la Fiscalía están contemplados en el artículo 98 de la Ley de Conservación de la Vida Silvestre y en el artículo 226 del Código Penal.


Kapeta vertió arena el miércoles 22 de abril de 2020 con el objetivo de minimizar el olor y la contaminación por aguas negras que llegan desde la comunidad hasta el manglar, ubicado a la par de su restaurante y hotel llamado Ocho. Así lo relató a La Voz de Guanacaste cuando algunos vecinos denunciaron en redes sociales sobre el relleno.

Por petición de la Fiscalía, el director del Área de Conservación Tempisque (ACT), Mauricio Méndez, visitó la zona el lunes 27 de abril y corroboró lo ocurrido. 

«Nos encontramos una parte de relleno y estando ahí hablamos con la persona vecina del manglar [Shon Kapeta] y le dijimos que evidentemente eso no lo puede hacer, que es delito y es ilegal. Él preguntó que qué podía hacer y que si le dábamos permiso de sacarlo. Llamamos al fiscal y dijo que sí”, contó Méndez. 

Kapeta retiró el material el 11 de junio, tal como se lo ordenó la Fiscalía «en una medida cautelar restaurativa». 

“Sacamos todo y lo dejamos a como era anteriormente. Era muy poquito, como ocho o 10 carretillos pequeños de arena roja”, aseguró Kapeta a La Voz de Guanacaste. Según la información que tiene la Fiscalía, fueron 19 metros cúbicos de material. 

El director del ACT y el fiscal ambiental visitaron el manglar el día de la extracción para supervisar el trabajo. 

La investigación de la Fiscalía contra Kapeta continúa en la etapa de recolección y análisis de pruebas, confirmó el departamento de prensa del Ministerio Público. 

Daños antiguos

El coordinador de Bandera Azul Ecológica, Jordi Villagrasa, fue el primero en denunciar el relleno del empresario en abril. Aseguró que él estuvo presente el día en que retiraron el material e insiste en que, a pesar de las obras, el manglar se ve similar. 

Nosotros como política general de Bandera Azul no estamos interesados en penalizar, sino en concienciar y que las personas corrijan sus errores. La comunidad acumula mucha frustración porque no se siente que las instituciones públicas estén interesadas en proteger al ambiente. Quizá el funcionario que llega puede ser que sí, pero el superior no”, dijo. 

Según Méndez, del ACT, la percepción de que el manglar se ve igual se debe a que “muy probablemente” el manglar ya de por sí tenía rellenos previos y daños por el crecimiento urbanístico de Tamarindo. 

El manglar está hecho un desastre pero es que no es solo atribuible a él [a Kapeta]. Llega agua de la calle con sedimentos, aguas contaminadas y, lamentablemente, los manglares en las ciudades están muy afectados”, agregó.

Méndez detalló que los mojones (para definir los límites de la zona marítimo terrestre) ya ni siquiera están, y eso evidencia la invasión que ha tenido el ecosistema. “Hay que volver a colocarlos y vamos a hacer varias cosas para asegurarnos de que la zona pública esté limpia y la parte del manglar sin rellenos o, si hay, eliminarlos”, dijo.

Para lograrlo necesitan la colaboración de un topógrafo, que no ha podido venir a la zona por la emergencia nacional del COVID-19. “Con esto de la pandemia se nos ha complicado la visita”. 

Aguas residuales sin solución

El problema de aguas negras por el que Kapeta echó tierra en el manglar es una piedra en el zapato para toda la comunidad. En el 2007, la playa perdió el galardón de Bandera Azul Ecológica que la acreditaba como un sitio apto para la recreación. 

Perdió todo el puntaje en el manejo de aguas residuales, en programas de educación ambiental y en seguridad. Obtuvo 17 de 35 puntos posibles en la calidad del agua de mar.

Trece años después, Tamarindo sigue sin recuperar la bandera. De acuerdo con el Laboratorio Nacional de Aguas, la contaminación del mar sobrepasó el máximo permitido de coliformes fecales (que es de 240 por cada 100 mililitros de agua) en al menos cinco ocasiones durante los últimos cinco años.

Los coliformes fecales son bacterias que están presentes en grandes cantidades en las heces. Su presencia en aguas o alimentos es señal de contaminación fecal, un factor de riesgo para contraer enfermedades. 

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