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“Por nuestra voluntad”, capítulo 5: Tierra de oportunidad

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En poco tiempo, ambos lados del Océano Atlántico habían sido acosados por la agitación y los cambios impuestos por la Revolución Francesa y la Revolución Americana debido a las guerras Napoleónicas.

Aproximadamente durante el mismo periodo, el Capitán General de Guatemala, algo así como el CEO de América Central, declaró la liberación de España y con esto dejó vulnerable a Centroamérica ante los conflictos civiles en casi todas las esquinas del Istmo.

El antiguo Reino de Nicoya evolucionó para convertirse en el Partido de Nicoya, que incluía la mayoría del territorio actual de Guanacaste y el occidente de Nicaragua. Costa Rica y Nicaragua gobernaban juntos como una provincia de la República Federal de Centroamérica desde 1821 hasta 1839.

Durante este periodo, los límites civiles cambiaron, pero las personas y la cultura permanecieron similares. Sin embargo, algunos cambios se fueron dando a medida que la relativa estabilidad de Costa Rica apareció como un faro de sanidad ante la guerra civil en Nicaragua, que en parte estaba encendida por las ideas que tenían William Walker y sus filibusteros, y quienes habían imaginado cómo reensamblar Centroamérica en un solo país, aunque uno no muy democrático.

Los filibusteros de Walker (definidos como “personas comprometidas en una guerra no autorizada en contra de un país extranjero”) llegaron desde San Francisco, a este desastre político y civil –batallas entre las ciudades-estados de León y Granada- por tesoros, aventura y bajo el compromiso de insertar un sistema económico mantenido por la esclavitud; además en ese momento, este era el centro del escenario de la historia  en el Congreso de los Estados Unidos.

William Walker.

Estos escabrosos personajes creían que todo Centroamérica estaba involucrado en el juego, y que habían pocos obstáculos en el camino. La “tierra de oportunidades” que representaba el continente americano tenía tres importantes desarrollos simultáneamente: el descubrimiento del oro en California, el debate sobre esclavitud de los nuevos estados americanos, y la promesa de un promotor francés para abrir el canal nicaragüense que vendría a transformar Guanacaste en un centro de comercio mundial.

Es importante entender que a mediados del 1800,  el tránsito a través de todo el Istmo -de México hasta Panamá- no era solo un camino para transportar viajeros y productos para el comercio, sino que también era un medio de comunicación.

El gobierno de Estados Unidos había invertido mucho en el ferrocarril del este al oeste, que cruzaba para llevar correspondencia desde las costas del este hasta las del oeste, pero el pasaje era prohibitivamente caro para los pasajeros que llegaban de Europa. Ellos viajaban del Este al Oeste estadounidense por medio de terrenos peligrosos en el vagón del tren, o en un viaje largo por mar alrededor del Cabo de Hornos en el archipiélago sur de la Tierra del Fuego, Chile (el ferrocarril transcontinental no fue completado hasta 1869).

Para entrar al mercado de transportes en Centroamérica, el magnate estadounidense Cornelius Vanderbilt estableció un contrato con el gobierno de Nicaragua con el fin de controlar el tránsito en la frontera entre Costa Rica y Nicaragua, un viaje rápido que involucraba cruzar el continente desde el puerto caribeño de San Juan del Norte, con embarcaciones de poca profundidad para cruzar el río San Juan, barcos de vapor a través del Lago Nicaragua y, por lo menos, un pequeño servicio de transporte de mulas a San Juan del Sur en el Pacífico.

Su firma, la Compañía Accesoria del Tránsito (Accessory Transit Company), prometía un viaje dos días más corto y un tercer viaje más barato que el viaje a Panamá.

 

Mientras que Vanderbilt tenía un contrato por 12 años para construir un pasaje,  los comerciantes y gobiernos franceses, británicos y americanos estaban interesados en manipular el tránsito por Centroamérica. Inicialmente ignoraron en sus negociaciones a Nicaragua y a Costa Rica.

Sin embargo, surgieron muchas complicaciones para lograr la transformación de la ruta entre San Juan del Norte a San Juan del Sur en un canal interoceánico como querían los extranjeros, y Vanderbilt no pagaba el 10% de las ganancias a los nicaragüenses, según el acuerdo de concesiones.

Aprovechando la oportunidad, William Walker y sus filibusteros prometieron usar su ejército para vencer a los hombres de Vanderbilt y recuperar el tránsito, para finalmente declararse a sí mismo como el presidente del país en una elección falsa, y expropiarse la flota de Vanderbilt como un derecho de retención contra el pago o como botín de guerra.

El autonombramiento de Walker como presidente marcó el inicio del final de su aventura (1). Las fuerzas de la oposición nicaragüense de liberales y conservadores se unieron con tropas salvadoreñas y hondureñas para pelear contra Walker, quien había empezado a ofrecer a Nicaragua, y sus pobladores, como un estado esclavo, prometiendo 250 acres de tierra para inmigrantes solteros y 300 acres para familias.

El reinado de Walker duró menos de 2 años, pero el caos de 1856-1857 permitió la aparición de mentes más frías que llegaron de los presidentes de Guatemala y Costa Rica, cada uno habiendo alcanzado estabilidad gubernamental.

Bandera del «reinado» de Walker, por Jaume Ollé.

La Batalla de Rivas fue la despedida de Walker, entregando a su ejército y deportándolos a los Estados Unidos, donde él fue celebrado como un héroe en el sur y como un pirata vagabundo en el norte.

La fecha de la derrota de Walker, el 11 de abril de 1857, hoy se celebra como el substituto de la guerra de independencia que Centroamérica nunca experimentó y como un feriado nacional para Costa Rica.

Los problemas que resultaron de la Anexión de Nicoya de Nicaragua a Costa Rica y la derrota de Walker en la Batalla de Rivas ayudó a definir la identidad y orgullo del guanacasteco, incluso el mandatario de la actual Nicaragua, Daniel Ortega, periódicamente reclama Guanacaste como parte legítima de su país.

Como todos sabemos el Canal de Nicaragua nunca fue construido pero el esquema para su construcción continúa existiendo. Estados Unidos colapsó económicamente  cuando compró los derechos franceses para construir el canal de Panamá, a principios del siglo XX.

En el 2013, el chino billonario Wang Jing obtuvo un Contrato Maestro de Concesión por parte del gobierno Ortega para construir en Nicaragua el Gran Canal con un costo de $40-50 billones, empleando 50.000 trabajadores.

Wang Jing, el empresario de las telecomunicaciones que quiere construir un canal en Nicaragua. Foto por El Heraldo.

Pero Wang Jing perdió el 80% de su fortuna en la caída de la bolsa de valores de China en 2015-2016, al mismo tiempo que el inicio de la construcción se vio retrasado por obstáculos ambientales y constructivos.

 

Lea más de la serie “Por nuestra voluntad”:

Capítulo 1: La llegada a Guanacaste de Gil el conquistador

Capítulo 2: Civilizando a los conquistadores

Capítulo 3: El Tesoro Púrpura

Capítulo 4: Paso entre los océanos

Capítulo 5: Tierra de oportunidad

Capítulo 6: Nicaragua y Costa Rica

Capítulo 7: Celebrando Guanacaste

Capítulo 8: El ferrocarril de Costa Rica

Capítulo 9: El paraíso de las hamburguesas

Referencias bibliográficas

1) Burns, E. B., Patriarch and folk: the emergence of Nicaragua, 1798-1858, Cambridge, Mass.: Harvard University Press, 1991. See also historical perspectives, Scroggs, W. O., William Walker and the Steamship Corporation in Nicaragua, The American Historical Review, Vol. 10, No. 4, July, 1905, pp. 792–811.


Alvin ha sido investigador y consultor en turismo sostenible y desarrollo comunitario para USAID (Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional) y el Banco Mundial en varios países de América Latina, Oriente Medio y África. Además, ha publicado más de seis libros sobre temas culturales como investigador senior de la Universidad George Washington. Alvin vivió en Nosara y visita Guanacaste regularmente, así fue que decidió ahondar en la historia de Guanacaste para comprenderla de la mejor manera posible: incorporando las variables del pasado a los análisis del futuro, para comprender a esta tierra que lo recibió con los brazos abiertos. Alvin fue sistematizando toda la información tomada de libros y entrevistas con varios especialistas, y conversando con guanacastecos conocedores de la historia local para finalmente producir una serie de entregas tituladas “Por nuestra voluntad”.

Los capítulos de la serie Por nuestra voluntad son opinión del autor y no necesariamente reflejan la posición editorial de este medio. Si desea escribir un artículo de opinión, puede escribir al correo editor@vozdeguanacaste.com

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